Siempre me gusto escribir, desde la escuela primaria donde tenía mucha facilidad para escribir las famosas "composiciones". Por eso cree este blog para que podamos publicar nuestros cuentos mis amigos escritores y el que suscribe.
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domingo, 22 de enero de 2012
miércoles, 18 de enero de 2012
De vampiros
Un vampiro
especial
La barra de vampiros decidió salir
de caza.
Iba con ellos uno nuevo en el
grupo.
Ya era tarde y la noche cerrada.
Caminaban y caminaban… y no
aparecía ninguna victima.
Hasta que al final vieron una
pizzería llena de gente.
Decidieron apostarse a unos metros
de la salida, donde no llegaba la luz de las vidrieras ni la iluminación
pública.
Salió mucha gente, pero siempre en
grupo, o en pareja. Era costumbre de los vampiros atacar solamente a los
solitarios. Era más fácil y podían comer
tranquilos.
Hasta que al final salió una rubia
gordita. Cuando llegó a las penumbras donde la acechaban, la atacaron sin
piedad. Comenzaron a morder y a chuparle el líquido vital.
El vampiro nuevo se quedó a un
costado, mirando chupar a los otros.
Los demás se dieron cuenta y le dijeron:
-¡Pero, vení, comé, hay para todos! ¡Está riquísima, es 0 negativo, muy especial,
bocado de cardenal!
-Es que no quiero- Dijo
el que no comía.
-¡Que! ¿Estás inapetente?
- ¡No, si tengo mucha hambre…! ¡Pero vi a la gorda por la
ventana…! ¡Comió pizza…! ¡Y soy
celíaco!
viernes, 13 de enero de 2012
Ciencia ficcion
El viento rojo
La vida del granjero en Marte es como el acero en
la forja, endurecida a golpes.
El peor, es el martillazo de la soledad.
Noventa días como monje ermitaño y solo un mes de
vida hogareña.
Moses verificó los robots que araban el terreno en el galpón de los
sembrados.
Miró hacia la cúpula, el calor y la luz del sol artificial entibiaron su
rostro.
Con ese calorcito soportó mejor el aire glacial de la escafandra.
Entró a la recámara de salida al exterior.
Fue hacia el criadero de las gallinas, el otro galpón de la granja.
Salió, miró el termómetro de su traje, un frío de mil agujas atravesaban
sus guantes.
Con la proximidad de la noche marciana el poco calor del día huía hacia el
horizonte atrás del sol. Sesenta grados centígrados bajo de cero endurecían el
polvo rojizo del suelo como un pavimento metálico. Enganchó el mosquetón al cable que unía los
dos galpones y caminó despacio hacia el gallinero. Era imprescindible, en la
última tormenta de polvo, el viento rojo casi le arrastra.
Los hologramas de compañía son solo eso, imágenes tridimensionales, pero frías
e insípidas... Moses no consiguió acostumbrarse al holograma inmaterial de sus
seres queridos ni siquiera cuando habla con su familia con el teléfono
holográfico, el holófono.
Moses casi si no usa esos aparatos, prefiere los recuerdos, imaginar la
música cantarina de las risas de los niños y el tibio regazo de su esposa.
Guiado por el cable apenas miraba el camino, estaba ensimismado en sus
pensamientos cuando algo le llamó la atención mas adelante, a medio camino del
otro galpón.
Alguien con rasgos humanos, estaba al lado del cable... Se acercó receloso
mientras se preguntaba que ser podría aguantar sesenta grados bajo cero y
respirar sin escafandra.
-Se que estas pensando...- Escuchó Moses en su cabeza- Soy telépata...
-¿Y tu quien eres?- Le "dijo" Moses
-Un "antiguo", uno de los primitivos habitantes de este planeta.
-¿Como puedes soportar la temperatura tan baja y sin aire?
-Es simple, no estoy aquí, estas viendo lo que tu llamas holograma…
"On line" , como tu holófono.
-¿Y donde estas?
- En la caverna X25, uno de nuestros refugios después del holocausto del
cometa.
-¿Holocausto, cuando pasó eso?
-Hace unos 3000 años terrestres.
- ¿Por que apareces solo ahora después de mas de 300 años que poblamos
Marte?
- Por designio de aquel que tu raza llama Dios, el nos salvó de la hecatombe
cuando vino nuestro fin del mundo...
Solo salvó a aquellos que ganaron su gracia. Y determinó la hora del
encuentro de nuestras razas... Con un hombre que se llama Moses... ¡Tu!
-¿Pero me eligió a mi entre los millones que poblamos Marte?
-, ¡Te ha elegido por ser un justo entre los justos...!
Como un chisporroteo de luciérnagas la imagen se disolvió en la penumbra de
la caída del sol.
Moses continuó caminando, miró el cielo marciano y después al sol escondiéndose
en la curva que separa el día de la noche.
Pensó que quizás que fue un espejismo, otro martillazo de la soledad.
Llegó al criadero, abrió la puerta de la recamara, se sacó la escafandra y
entró al sector de las ponedoras.
Algo le llamó la atención, el trabajo ya estaba hecho, los huevos estaban
ya en bandejas, apiladas, listas para la criogenización.
En el otro extremo del galpón, vio al "antiguo" que le saludaba.
Moses le devolvió el saludo, el antiguo entró a la otra recamara, se vistió
adecuadamente y salió. Por las pantallas de control le vio subir a su vehículo,
e inmediatamente se perdió de vista en las arenas rojas del paisaje marciano.
Viejas leyendas de profetas centellearon
en los confines de la memoria de Moses .
Profecías narradas por los abuelos en los días de encierro por el viento
rojo.
Moses se sentó, encendió su computador. La imagen de un teclado y una
pantalla se proyectaron a su frente. En el buscador de la "Ultranet"
tecleó "profecías"
Deambulaban
algunas de tres siglos de antigüedad...
Le llamó la atención una en particular:
"Un justo, de alma simple, recibirá el mensaje de Dios a través de un sobreviviente…Y
iluminará su camino una luz del cielo"
Se levantó, apagó el dispositivo, meditando la profecía, fue a la recamara
de salida, se puso la escafandra, salió, miro hacia arriba. La fantástica explosión
de una súper nova deslumbró el firmamento.
Su luz le encegueció unos instantes.
Luego la aurora fascinante llenó de luz y color las arenas…
Y iluminará su camino una luz del cielo...
Daniel Bradbury, 12 de enero. 325
años de la conquista de Marte
domingo, 8 de enero de 2012
El espejo de mi bisabuela -segunda parte
Cuando llegaron mis padres no les conté nada de lo
ocurrido con el espejo pero si lo del telegrama.
Se pusieron muy contentos pues la situación económica
de la familia no era muy buena.
Pasada dos semanas viajamos con mi padre a Bucarest.
Después de instalarnos en un hotel, fuimos rápidamente
al estudio de los abogados.
Este se encontraba en el décimo piso de un moderno
edificio del centro y su decoración no tenía nada que envidiar a un bufete de
abogados en New York.
Una secretaria nos recibió en Ingles preguntándonos si
queríamos que nos atienda su encargado de negocios con España.
Aceptamos y dejamos de transpirar, sobre todo mi
padre.
El abogado fue al grano diciéndonos:
-Como les adelantamos en la carta ustedes saben que
este muchachito es el heredero de "El castillo de Drácula".
-Algo sabía de antes, pues encontré una carta del
conde Drácula en un viejo espejo.- Dije y mi padre, que no sabía nada, me miró
sorprendido mientras el abogado se echó a reír.
-¿Ustedes también tienen uno? ¡Ja, Ja...! Eso fue una
broma de la princesa rumana Ekaterina
Olympia Kretzulesco, la ultima descendiente viva de Vlad Tepes...
Regaló una decena de espejos a amigos y puso la famosa
cartita en una ranura que hizo fabricar adrede... ¡Ja, Ja...!
Papá seguía sin entender de que hablábamos, entonces
para tranquilizarlo le dije:
-Después te explico, papá.
-Bueno pasemos a los detalles de la herencia- dijo el
abogado.
-Supongo que queda en Los Cárpatos- Dije queriendo
mostrar ser entendido en la materia.
- Si, exactamente...-Contestó y ahí le interrumpí
continuando con mi deseo de lucir mis conocimientos.
-Se viaja en tren hasta Bistrita, la población más cercana al castillo imaginario, y da ahí
en calesa hasta el castillo...- Ahí al abogado tuvo otro ataque de risa que no
pudo contener.
Cuando se calmó me dijo riendo.
-Parece que el señorito esta muy influenciado por la
novela de Bram Stoker... ¡Ja, Ja...! Se llega en tren y en taxi. El mayordomo
del conde no lo espera con la calesa de caballos negros…... ¡Ja, Ja...!
Usted heredó "El castillo de Drácula's
Resort". Un parque de diversiones y hotel donde el vampirismo es "leit
motiv". Da muy buenos ingresos.
El último descendiente de la princesa era el dueño y gerente. Fue
construido sobre las ruinas del antiguo castillo de Vlad Tepes, el famoso
Conde.
-¿Y que tengo que ver yo con esta historia?- pregunté confundido.
- Pues este señor falleció y al abrir su testamento había una cláusula de
uno anterior, el de la princesa Ekaterina Olympia Kretzulesco donde
especificaba que si su heredero, el que murió, no tenia descendientes, las
propiedades pasarían a los descendientes de su amiga. Ni más ni menos que su
señora bisabuela. ¡Fue muy difícil ubicarlos!
El resto de la conversación fue rutina comercial, ahí papá tomo las
riendas de la conversación como mi tutor legal. "El
castillo de Drácula' Resort" estaba sin gerente general y los
negocios comenzaban a decaer por falta de alguien que llevase las riendas. Por
suerte había una firma americana interesado en comprarlo e inclusive copiarlo
en la ciudad de Los Ángeles. Por la compra del Resort ofrecían sesenta
millones de dólares y por los derechos de abrir otros similares, quinientos mil
dólares anuales...Papá firmó en mi nombre de inmediato sin titubear un segundo
y sin siquiera consultarme.
Yo me puse muy contento por mi familia y le agradecí a mi bisabuela
donde estuviese con todo mi corazón pero mientras papá firmaba yo llame al
abogado a un costado y le pregunté.
-¿Existe en Bucarest o en otra lugar de Rumania algún experto en
vampiros o que este relacionado con la materia?
-¿Por que, señorito...si se puede saber?
-Usted me explicó muy bonito y simpático toda la historia de la herencia
de la princesa y de su famosa broma...pero hay algo que no consigo entender...
-¿Que? Creo que le expliqué todo correctamente.
-Si- le respondi- ¿Pero se puede conseguir un espejo de los que regaló
la princesa en algún anticuario?- Me miro curioso y le pidio a la secretaria
que traiga el espejo ovalado que estaba en la sala de espera.
Me contó que uno de sus clientes había heredado uno y se los había
regalado.
El abogado agregó:
-Lo curioso de este cliente es que nunca mas volvimos a verle. Ademas
dejó el espejo y salió casi corriendo.
La secretaria trajo el espejo, me pare en frente de su luna y le pedi al
abogado que venga a mi lado.
Cuando vió solamente su reflejo y no el mio, me miró y comenzó a palidecer ...
Daniel Kritz, 8 de enero de 2012
lunes, 2 de enero de 2012
El espejo de mi bisabuela
Cuando la abuela falleció, mamá trajo algunas cosas de
su casa, entre ellas el espejo de mi bisabuela. Uno de esos ovalados, con marco
de madera y un pie tallado artísticamente.
Lo tuvo guardado en el desván bastante tiempo hasta el
día que quiso redecorar la casa. El espejo le pareció apropiado a un rincón de
la sala, le daba cierta majestuosidad y prestancia antigua...
Solo que a mi ese espejo me cayó muy mal. Ese mismo
día a la tarde pase en frente de el con mi hermanita. Paramos a vernos en su
luna. Para mi sorpresa solo vi el reflejo de Clarita, ella no se dio cuenta,
pensó que yo no me había detenido. Con mi asombro y con miedo de que se
asustase, seguí de largo y me senté en el sofá.
Mi bisabuela era una inmigrante de Transilvania, la
zona del conde Drácula.
Ustedes saben que los vampiros no se reflejan en los
espejos y que de acuerdo a la leyenda, el famoso conde no murió, sino que se
transformó en uno de ellos.
Mi cabeza comenzó a trabajar a mil revoluciones por
minuto.
Me miré las manos para ver si no me había lastimado
cuando ayudé a mamá a bajar el espejo del desván. Quizás me habría contagiado
el vampirismo de algún modo.
Efectivamente tenía un astillita minúscula clavada en
la palma de mi mano izquierda.
Mandé a Clarita a jugar a su cuarto y me dediqué a
investigar el espejo; en la parte posterior tenia tallada la imagen en madera de un castillo construido
en la cima de una montaña.
Abajo, siguiendo la línea de la base, había una
rendija disimulada. Me di cuenta que sobresalía apenas una puntita de papel.
Tire delicadamente y salió una hoja amarillenta
escrita en un idioma desconocido para mi. Supuse que por la procedencia sería
rumano antiguo.
Encendí la computadora y conseguí encontrar en la Internet un programa que
lo confirmó y lo traducía al español.
Copié el texto y he aquí a traducción:
"Este espejo fue construido con algunas astillas
sobresaliendo adrede de su marco, estas fueron mojadas con mi sangre, el
primero que se lastime con una de ellas recibirá mi herencia, firmado:
Conde Drácula"
Sobresaltado y asustado, escondí la carta entre las
hojas de un libro, y me encerré en mi cuarto.
Luego bajé a cenar con Clarita y mis padres para que
no sospechen que me pasa algo.
No les comente nada, disimulé durante toda la cena. Al
terminar volví a mi cuarto pensando cual sería la herencia. El no verme reflejado en el espejo podría ser una
señal de que me convertiría en un vampiro.
Me dormí agotado al amanecer.
Antes de despertar, soñé que a la mañana un rayo del
sol entraba por la ventana, iluminaba mi mano y esta se deshacía en polvo.
El reloj despertador comenzó a sonar.
Desperté sobresaltado, miré mi mano, estaba intacta.
Por la ventana entraba luz pero estaba nublado. Corrí
y cerré las cortinas. Bajé a tomar un café fuerte para despabilarme. En ese
momento el timbre llamó a la puerta.
Nadie fue a atender la puerta.
Mis padres ya no estaban, papá había salido a trabajar
y mama a llevar a Clarita al jardín de infantes.
No tuve mas remedio que atender yo, me dirigí a la
puerta y la abrí, era un telegrama. Sorprendido lo recibí, le dí una propina al
mensajero y me senté en el sofá a leerlo.
Estaba en ingles, el remitente era de una
firma de abogados rumanos. Resumiendo el texto pedía a mis padres que me
llevasen a su estudio en Bucarest para recibir la herencia de un castillo en Transilvania.
Corrí al espejo y este todavía no devolvía mi reflejo,
fui al cuarto de baño, y para mi tranquilidad la luna de su espejo devolvió la
imagen de mi rostro.
Ya más tranquilo corrí a la puerta de atrás… …
La abrí con temor……
Salí al jardín……
Las nubes se habían disipado……
Había un sol resplandeciente……
Temblando me senté en una de las sillas del jardín
iluminada con su luz……
Sus rayos entibiaron suavemente mi cuerpo…
Daniel Kritz, 1 de enero de 2012
miércoles, 28 de diciembre de 2011
El ómnibus
Fue la semana pasada, el día del cuento de Mujica Lainez ¿Se acuerdan? Al
final de la clase Andrea nos pidió como consigna, que escribiésemos una
anécdota cotidiana. Un cuento con un elemento fantástico o con uno real pero
asombroso. ¡No se me ocurría nada!
Generalmente, al salir del Instituto Cervantes, camino unos pocos metros y ya tengo una idea esbozada.
Como de costumbre, salí casi corriendo hasta el ¹Kikar Dizengoff para no
perder el cinco que me lleva a la estación de ómnibus. Son diez minutos de viaje que me
encantan, la gente sentada en los cafés tomando algo y charlando. Miro por la
ventanilla y tengo la sensación que participo un poco de la bohemia de Tel
Aviv.
Llegué poco después de las ocho. Detesto la mezcla de viajeros y lumpen de
las estaciones pero tuve que soportarlo esperando hasta las ocho y media.
Con el motor en marcha había parado un 370, el ómnibus que me lleva a
Beer Sheva. Noté que era un poco diferente de los acostumbrados, con líneas más
aerodinámicas. Felicité mentalmente a la compañía por renovar la flota. Cuando
subimos, el chofer nos pidió a uno por uno que usásemos el cinturón de
seguridad.
-¡La compañía decidió aplicar las nuevas normas de tránsito!- Nos dijo.
Me lo puse y todos los demás también.
El ómnibus partió y me dediqué a espiar la intimidad de las casas a
través de sus ventanas iluminadas.
Ya en la ruta, saqué mi iPad,
intenté escribir pero me venció la modorra y comencé a dormitar con la cara
alumbrada por la pantalla.
Pasados unos minutos, no se cuantos, entre dormido percibí que no sentía
la vibración ni el ruido del asfalto. Supuse que el ómnibus estaba parado.
En ese balanceo de vigilia y sueño que
tenemos cuando viajamos, venció el último y volví a dormirme.
Pero algo me molestaba a pesar de
estar dormido ¡Sentía la aceleración, inclusive muy fuerte, más de lo normal!
Sobresaltado abrí los ojos, miré por la ventanilla y no vi nada.
Estaba todo obscuro.
Me quise levantar pero no pude desabrochar el cinturón, estaba trabado.
Solo cuando el ómnibus comenzó a hacer una curva sentí que se inclinaba
hacia la izquierda.
Amedrentado volví a mirar hacia fuera y no pude creer lo que estaba
viendo.
¡Era la costa de Tel Aviv,… volábamos sobre el Mediterráneo!
Volví mi mirada al interior.
Mi compañero de asiento dormía profundamente y a mi derecha un muchacho
estaba absorto en su notepad. El resto del pasaje ¡como si estuviesen viajando
en la ruta ²seis!
El ómnibus o lo que sea, volaba a una velocidad asombrosa.
Pasamos cerca de un Airbus. En una escena surrealista el chofer saludó
con la mano y sus pilotos le respondieron el saludo como si fuera la cosa más
normal del mundo.
Miré hacia el mar y vi un transatlántico iluminado camino a Europa.
Perdí la noción del espacio y del tiempo.
Llegamos a Grecia, a Atenas particularmente, pues vi el Partenón.
Mi " aerómnibus" había hecho un vuelo rasante sobre la ciudad.
Paseamos por toda la costa del Mediterráneo. Por último se dirigió
raudamente en dirección a Italia. También pude ver el Coliseo Romano y el
Vaticano porque voló bajo como en Atenas.
Ahí noté que regresábamos a Israel.
No tenía con quien conversar, mi compañero todavía estaba profundamente
dormido y el del notepad seguía en los suyo.
Apoyé mi cabeza en el respaldo, estire las piernas y me agarre con fuerza
de los apoya brazos esperando con incertidumbre mi destino.
La suavidad del vuelo, mi cansancio y el estado de shock, me hicieron
dormitar nuevamente.
De pronto me despertó el sonido de mi celular que estaba sonando.
Atendí, era Claudia mi mujer que me preguntaba por donde andaba. Vi que
pasábamos el cruce de Beit Kama.
Se lo dije.
Ahí me di cuenta que sentía nuevamente el asfalto y el ruido del viaje
-¿Que te pasa? ¡Tenés la voz rara!- Me dijo.
- ¡No, es que vengo de Europa!- Le respondí.
-¡Que!... ¿Como?- Preguntó con asombro.
-¡No, nada...bromeaba! Le contesté, imaginando la ambulancia del psiquiátrico esperándome
junto a Claudia.
-Bueno, te espero en la parada- Me respondió y cortamos.
El tipo que estaba al lado mío se despertó y miró por la ventanilla.
Pensé comentarle algo pero me pareció más saludable abstenerme.
Probé el cinturón de seguridad, estaba destrabado. El muchacho del
notepad seguía escribiendo.
Miré el reloj, había pasado poco
menos de una hora de viaje.
En esos últimos minutos que me faltaban traté de digerir lo que había ocurrido.
Llegué a la única conclusión lógica posible: había soñado, era todo
demasiado ³ onírico.
Ya se veía la torre de la compañía de electricidad a la entrada de Beer
Sheva.
Llegábamos, apreté la campanilla y me dirigí a la parte delantera.
El ómnibus se detuvo y se abrió la puerta.
Antes de bajar, le dije gracias al
chofer como es mi costumbre, pero sin comentarios.
Este, sonriendo de oreja a oreja, me miró unos instantes, me guiñó un ojo
y me dijo:
-¡Lindo vuelo! ¿No?
Daniel Kritz,
25 de Mayo de 2011
¹Rotonda en
hebreo. El Kikar Dizengoff es un punto neurálgico de Tel Aviv.
² Única autopista de pago de Israel que la recorre de norte a sur.
³Relativo a los sueños. Decir, por ejemplo, "un paisaje onírico"
es sostener que ese paisaje que vemos nos recuerda imágenes de nuestros sueños,
las que son casi siempre extrañas o ilógicas.
Puede, en cierto contexto, relacionarse lo onírico con el surrealismo
Puede, en cierto contexto, relacionarse lo onírico con el surrealismo
martes, 27 de diciembre de 2011
El zeide samuel
El ¹zeide Samuel es la imagen del abuelo por
antonomasia. Describirlo es exactamente lo que nos imaginamos como el viejito bueno
rodeado de nietos y cariño.
Tuve la
suerte de disfrutarlo durante mis primeros 15 años de vida y me gustaría que
mis nietos me recordasen aunque sea un poquito, como yo lo recuerdo a el.
Bajito,
pelado, una mirada risueña, vestido mas como un ²nono italiano que un zeide
judío- siempre vestía cuando estaba de entre casa el pantalón apretado por el cinturón
pues le faltaba inevitablemente el último botón-
De risa
contagiosa, cuando contaba un cuento casi no se lo entendía pues reía mas que
hablaba- Se frotaba la cara con las manos y las bajaba acercándolas al que le
escuchaba, como queriendo compartir su alegría-
Lo
recuerdo levantándose temprano en la casa del pueblo cuando toda la familia
estaba de vacaciones, lustrando los zapatos de todos ¡más de quince pares!
No se
enojaba por nada del mundo y nos tenía una paciencia sin límites.
Con
Gustavo mi primo, compramos pequeñas sandías por un peso cada una y se las
vendimos a sus clientes de casa en casa a cinco, ¡Flor de venta! El zeide le
devolvió la plata a todos para no pasar vergüenza (nos habían comprado pensando
en las penurias que pasaba Don Samuel y su familia) .Nunca nos dijo nada para
que disfrutáramos del gran negocio.
Era un
gran tipo, hasta para morir fue muy campechano. En su último día de vida subió
al sulky con que viajaba a las quintas para vender géneros a crédito y sintió
un fuerte dolor en el costado.
No se le
paso, cada vez mas fuerte, se bajo y se fue a recostar pidiéndole a mi abuela
que llame al médico del pueblo.
El ³ tano
Vicente, su vecino y amigo, percibió que algo no andaba bien y vino a
interesarse.
Entró al
dormitorio de los abuelos, se acercó a la vieja cama de bronce y con la mirada
le pregunto a mi zeide que pasaba.
Mi abuelo
le dijo:
-
¡Esta vez me voy para la
quinta del ñato!
-
Fueron sus últimas palabras...
Daniel
Kritz
¹ Zeide:
Abuelito en Yiddish (Lengua de los judíos de Europa)
² Nono:
Abuelito en italiano coloquial.
³ Tano:
Italiano en Lunfardo (Jerga rioplatense en sudamerica)
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