Como ser socio de La historia de hoy

Quienes deseen publicar deben obtener una cuenta de GMAIL y enviarla a dkritz@gmail.com. A vuelta de correo recibirán una invitación para transformarse en Autores, o sea socios del blog que pueden publicar.
Las entradas se mostrarán cronológicamente de abajo hacia arriba, de modo que cuando se llene la página principal habrá un vínculo: "Entradas Antiguas" para ver las más viejas.


jueves, 14 de noviembre de 2013

Reunión en la biblioteca

(Cuento consigna para el taller La búsqueda)
La biblioteca está iluminada por la luz que llega del cuarto del niño.
Se escucha un murmullo que viene de uno de los estantes.
Viene de la reunión que se está realizando en la página 113 del tomo IX de la Enciclopedia Universal.
Están presentes todas las letras de esa hoja y representantes de las otras.
En la cabecera de la página se encuentran una letra A mayúscula con dos B como vicepresidentes presidiendo la asamblea.
El tema que se discute es si el mundo tiene solo dos dimensiones o tres como lo sugiere una G aventurera.
Defendiendo la idea conservadora habla una Ñ:
-Nuestro mundo es chato y liso, es uno de los planetas  planos pertenecientes a la galaxia del libro.
Y no existen pruebas fehacientes que justifiquen lo contrario-
-¿Pero usted nunca se dignó ver la imagen  que ilustra en esta hoja? Le dice la G en tono alterado.
- Es solo una mancha de varios tonos, ¡no nos dice nada! Responde la Ñ despectivamente.
-¡Parece que esa tilde lo enceguece, amiga Ñ! Se ve que es un paisaje en tres dimensiones. Las imágenes que se ven son desconocidas para nosotros pero de una belleza deslumbrante!
-¡Deje de inventar estupideces, el mundo es y será siempre plano! Lo interrumpe la A en su condición de presidente, y prosigue - es mejor que se retracte pues no veremos obligados a denunciarlo a la Santa Inquisición de La Letras.
-¡No, yo lo he visto... Y no me retracto...inclusive he visto al dios gigante que mueve nuestros planetas cuando termina la noche y comienza la luz del día...!
-¡Sacrilegio! Gritan al unísono la A, las dos B y la Ñ acompañados por el resto de la asamblea.
-¿No leyeron sobre la geometría de Euclides en el tomo VI?- Intenta defenderse la G.
-¡Llamen a los guardias ordena la A!
-Está bien...señores de la docta asamblea... ...me retracto -Dice la G pidiendo clemencia...
Y agrega en un susurro:
¡Eppur io ho visto! ¹-


¹'Sin embargo lo he visto (Italiano)


viernes, 8 de noviembre de 2013

La insoportable levedad.

                «En la vida, todo lo que elegimos por su levedad no tarda en revelar su
              propio peso insoportable.»
              Italo Calvino, hablando sobre La insoportable levedad del ser    de Milos
              Kundera.

Todos lo conocen por el:
¡Tranquilo...Venancio!
Un hombre atildado, comedido y siempre bien vestido.
De saco y corbata los 365 días del año
La única displicencia que se permite es vestir camisa de mangas cortas en los días en que el bochorno agobia.
Uñas de visita a la manicura.
Una imagen de aplomo impecable que nada en el mundo  la podrá perturbar
Pero la realidad es otra.
Venancio en su interior tiene una batería.
Como la aplicación del celular, que a pesar de ser todas rectangulares, nos muestra una pila redonda, llenándose de a poquito  con un líquido verde.
Venancio aparentemente no reacciona, pero las pequeñas broncas se acumulan en su batería.
Hoy su gerente lo llamó a su oficina:
- Venancio ¿qué pasa? Rodríguez consiguió un aumento de sus ventas en su sección del 15%. La suya inclusive cayó en un 5%.
 Le sonrió y le contesto:
-No se preocupe, señor trataremos de solucionarlo inmediatamente
Y su otro yo pensó lo que realmente quisiera decirle:
-¡Pero pedazo de boludo, Rodríguez vende alimentos, y yo electrodomésticos...! ¿Quién come heladeras con esta crisis?
La bronca va a la batería verde.
Antes de llegar a casa un tipo con un Peugeot rojo, lo pasó por la derecha y lo cerró para doblar a la izquierda en el semáforo.
Estaba en rojo. Venancio paró a su lado y le sonrió, mientras pensaba:
- ¡Si tuviese un mionca te aplasto como a una cucaracha! El verde sube....
Al llegar a casa  la entrada a su garaje estaba bloqueada por el coche de su vecino... piensa:
¡Siempre lo mismo, que carajo le cuesta estacionar medio metro mas atrás!
Con paso cansino fue a la puerta de Antonio, tocó el timbre y cuando salió le dijo
- Don Antonio, ¿podría correr un poquito su automóvil, por favor?
-¡Uf, que hinchabolas, Venancio! Contestó el vecino saliendo a desgano.
Venancio lo siguió  sonriendo imaginando como le deshace el cráneo con el crique del auto.
El verde subiendo, subiendo.
Salió del garaje y fue al almacén del barrio  para comprar un litro de leche. Al pagar solo tenía un billete de doscientos.
La cajera le puso cara de culo y le dijo: ¡compre en otra parte! ¿Que se piensa,  le voy a dar  todo el  cambio que tengo?
Venancio le sonrió  y volvió  al auto donde encontró un billete de diez.
- Aquí tiene señorita, sírvase por favor. Le entregó el dinero con una sonrisa...pensando:
- ¡Podes enrollar este billetito y metértelo en el orto!
El verde subiendo, subiendo...
Cuando entró a casa, vio a su hijo salir del baño, le dio un beso y entró el.
Levantó la tabla cuidadosamente, hizo su pipí  sin haber visto que el nene la había dejado toda goteada.
Su mujer viene, le gruñe un saludo y mira adentro del baño.
-¡ Ya measte la tabla otra vez, Venancio, te la voy a atar!
Quiere reaccionar diciendo que no fue el, señalando al chico que se esta escondiendo en el cuarto.
Venancio quisiera decirle:
¡Fue ese pendejo de mierda!
Comedidamente le dice:
- Me parece que Marquitos hizo pipí sin mirar, querida.
- Dale, encima le echas la culpa al nene ¿no te da vergüenza? Andá, prepará la cena que me estoy pintando las uñas.
El verde de la pila se acerca al positivo...
Se lava las manos... se saca el saco... lo cuelga en el ropero... se arremanga... se pone un delantal y finalmente se pone a cocinar.
En ese instante suena su celular. Es su gerente:
- Hola, Venancio vea el file que le mandé en un
 e-Mail. Es su informe de hoy, por favor revíselo íntegro y tráigamelo  para mañana.
Venancio, cierra los ojos y paladea una respuesta
- ¡Pero sorete, no se da cuenta que ya salí de la oficina, que carajo se cree! 
Sonriendo, aunque el jefe no lo ve responde:
De acuerdo señor, mañana por la mañana estará todo listo... Si...si...no se preocupe....que tenga muy buenas noches....y  su mente continua: ¡ y no se olvide de irse a la mismísima puta madre que lo reparió !
Termina de cocinar, prepara la mesa y llama a la familia.
Intenta conversar con su hijo pero el nene viene con su iPod y no le da pelota, la nena llega hablando con el celular así que ni siquiera intenta. Su mujer llega del dormitorio y se sienta soplándose las uñas.
Comienzan a comer.
La mujer da un bocado y grita:
-¡Pero esta bazofia no tiene nada de sal!
 La pila explota, Venancio se pone todo verde de furia, agarra el salero con  rabia  y se lo tira por  la cabeza.
La mujer que tiene  la costumbre de balancearse sobre las patas de la silla, lo recibe en la frente y se cae para atrás.
Se quiebra la nuca al golpear en el mármol de la mesada.
Como una marioneta de trapo sigue cayendo lentamente hasta quedar desparramada en el suelo
Venancio se levanta y se acerca.
-¡ Pero le puse sal, querida!

En el juzgado, con una mirada de ciego hacia un costado, solo atina a balbucear:
- Pero le puse sal... Le puse sal...le puse sal..

El juez sentenció  homicidio involuntario y ordeno internarlo en un hospital psiquiátrico.

En la sección policial del diario salió el titular:
¡Mató a su mujer de un salerazo y el juez lo mandó al psiquiátrico
En un bar alguien lee la noticia a sus amigos.
Otro parafraseando a Kundera la comenta:
- Es insoportable la levedad de los jueces para juzgar a un asesino







domingo, 3 de noviembre de 2013

El ojo



Nunca voy olvidar a Sulemain a pesar del poco tiempo que estuvimos juntos.
Y no precisamente por su nombre árabe, sino por su ojo de vidrio.
No duraba mucho en ninguna escuela. Tampoco en ningún pueblo.
Su familia era el sinónimo familiar del judío errante. Vagaban por el país y cuentan que habían emigrado de Brasil.
Se sentaba en el último banco de la clase, uno que estaba roto y solo podía ocuparlo un alumno.
Además miraba la pared cuando el maestro no hablaba.
Pero no lo pudo evitar, alguien siempre al final miraba su ojo celeste, el de vidrio.
El sano era verde pero se ve que los padres re pobres, lo habían comprado en una tienda de antigüedades del gran bazar de Estambul. 
El ojo hipnótico atraía tu mirada como un imán, una vez que lo mirabas no podías sacarle la vista de encima.
Ahí comienza la historia, bastaba un segundo, un instante y lo veías todo, absolutamente todo.
Toda la historia y todo el futuro, todos los puntos en un punto, simultáneamente en el celeste de su ojo.
Veías tu vida y todas las vidas de los otros.
Pero tu propia muerte era el desencadenante crítico de tu huida despavorida y tu negativa a volver al aula.
Sikorsky, el otro judío de mi clase, aficionado a las ciencias ocultas, leyó en un libro de nigromancia la historia de un mago del siglo XIII que poseía un ojo con esas características.
Es muy posible que la prótesis ocular de este brujo en vivió en Izmir,   haya rodado de ojo en ojo hasta la tienda de Estambul. 
Al principio lo cambiaron de clase, pero al final el papá de Sulemain, un turco vendedor de baratijas lo vino a buscar y nunca más lo vimos.
Dicen que Rodríguez cuando estudiaba para el ingreso a la universidad, vio a Borges en La perla del once. Venciendo su timidez lo fue a saludar. Entre otros asuntos que charló con el viejo, le conto la historia del ojo del turquito.
En 1949 el escritor publicó El Aleph. 


David Deka, diciembre de 1940

domingo, 6 de octubre de 2013

La casa de los bichos


El sujeto estaba vestido como Dick Tracy, si es que alguno de ustedes es tan jovato como para haberlo oído nombrar. Dick era un detective privado  de los años treinta.
Estaba envuelto con un impermeable y con un sombrero encajado hasta las cejas.
Los ojos ocultos detrás de un par de anteojos oscuros.
Subió a mi taxi, y mientras se acomodaba le pregunté si quería que prenda la calefacción. Lo vi tan emponchado que supuse que tenía frio.
Mientras tanto lo miré por el retrovisor y ahí me di cuenta que era un sujeto extraño.
El tono de su piel, algo entre verdoso y gris...parecía enfermo o muerto de hambre.
Me dije no juzgues a tus pasajeros y hace tu trabajo de transportar gente de un punto a otro de la ciudad.
Con una voz cansina me dio una dirección en Villa del Parque, bastante lejos de donde estábamos.
Buena ganancia, pensé y le pregunté:
-Maestro ¿Quiere que baje la banderita o arreglamos el precio? - No - me contestó parcamente en una vos tan baja que casi no le escuché.
Prendí la radio y le pregunté si le molestaba.
Ni se dignó a contestar,  lo cual interpreté como una afirmación.
Después de los casi cuarenta minutos llegamos al destino, ahí me di cuenta adonde había viajado.
Al " Palacio de los bichos", como así llamaban a esta casa  del barrio Villa del Parque  por las gárgolas que originalmente la decoraban.
Me acordé de la leyenda.
 La casa que había construido un aristócrata italiano para su hija y a su yerno como regalo de bodas.
 Luego del festejo, la pareja partió a su luna de miel. A minutos de salir, el coche que llevaba a los novios fue atropellado por el tren y ambos perdieron la vida al instante.
Desde ese entonces, la casa fue cerrada y los habitantes del barrio se encargaron de hacer rodar diversas historias de los fantasmas de la pareja que la habitaban.
Volviendo a la realidad le dije.
- Llegamos don, son 30 con 40...
- No tengo dinero...
- ¿Y porque subió al taxi si no lo puede pagar?
- Tengo que llegar antes de la media noche a casa.
- ¡Y a mi que me importa, lo traje, ahora quiero la guita.
- Mire, yo soy Ángel Lemos- me dijo sacándose el sombrero y los anteojos- Lucía me espera- agregó.
El color gris verdoso era el de su calavera.
Ahí recordé un poco mas de la historia.
La hija del tano rico se llamaba Lucía y el novio era el famoso violinista Ángel Lemos.
Comencé a tragar saliva y a transpirar.
Dejé de mirar el espejito y mire hacia el frente.
Queriendo convencerme de no era real, pensé.
- ¡Puta lo que se inventa  la gente para no pagar treinta mangos!-
De pronto sentí frío en la nuca, no me atreví a mirar.
Gotas frías de sudor me empapaban el cuello de la camisa y la espalda.
Un silencio pesaba me envolvía, solo escuchaba el ronroneo del motor. No recordaba si yo había apagado la radio o si se apagó sola.
Pasaron unos minutos hasta que me atreví a darme vuelta.
Cuando lo hice, vi la puerta abierta y vi algo en el asiento.
Era un anillo de matrimonio...
Lo tomé y prendí la luz interior.
En el lado interior se podía leer a pesar de estar muy gastado.

"Con amor de Ángel a Lucía"


domingo, 25 de agosto de 2013

Un viejo relato

¿Leyeron Mila 18 ?
Hace unos cincuenta años estábamos en un pic-nic de beneficencia en los jardines del  " Hogar Israelita para ancianos", comúnmente conocido como el Asilo de Burzaco.
Yo había ido con mis padres, también vinieron el tío de mi mamá, Isaac con su esposa, la tía Esther, y una pareja de amigos de los tíos, cuyos nombres no consigo recordar.
Hasta las cuatro de la tarde fue una velada agradable, después del almuerzo, a eso de las tres y media, pasamos a "la hora del mate con biscochitos". (Beber mate, una infusión típica en Argentina, Uruguay y Paraguay, que es imprescindible en toda reunión familiar o de amigos). Se conversó de varios temas triviales, hasta que llegamos al típico:
-¿Leyeron...?
Y ahí mencionaron el último libro de moda del momento que habían leído.
Estábamos en 1962,  hacia poco que había salido la versión en español de Mila 18, de León Uris. Libro que tenía por título, el nombre de  la calle donde estuvo la comandancia de la resistencia judía del Gheto de Varsovia.
Uris había hecho un buen trabajo de investigación y relataba los hechos por medio de una novela histórica.
La pregunta de mi madre fue justo esa:
-¿Leyeron Mila 18 ?- Me puso muy orgulloso el nivel cultural de mamá, además yo también lo había leído, ¡prácticamente devorado! Por eso esperaba las respuestas con ansiedad.
Algunos de los presentes contestaron afirmativamente e incluso opinaron sobre el libro.
Cuando hubo un instante de silencio, tomo la palabra la amiga de los tíos de mamá, una mujer de aspecto sufrido, de unos cuarenta, cuarenta y cinco años. A su marido, que callaba a su lado, se le ensombreció la mirada.
-Yo les puedo contar algo que nos es novela, como la de León Uris… ¡Lo hemos vivido en carne propia!- Por supuesto que aceptamos y ahí comenzó su relato:
-Hasta la segunda guerra mundial, vivíamos en Varsovia. Después, por la persecución nazi huimos a un pueblito de las afueras. Y cuando sus hordas llegaron ahí, nos escapamos a los bosques.
Teníamos una bebita de pocos meses, fue una odisea sobrevivir, sobre todo con una criatura. Al final, para aunar fuerzas, nos juntamos a otras dos parejas sin hijos que también huían. Éramos un ejercito de seis desesperados y una bebita. De día nos escondíamos, de noche continuábamos huyendo.
Inclusive estuvimos un tiempo con los partisanos polacos. Muchos de ellos odiaban tanto a los judíos como a los alemanes. Ademas, su principal arma de defensa era el estar en continuo movimiento. Por eso tuvimos que separarnos, pues no podíamos soportar ni su ritmo ni los insultos ni las  acusaciones de ser los culpables de todo la desgracia polaca.
El cerco nazi se iba estrechando, y eran muchos los lugareños que delataban a los fugitivos judíos, algunos por el propio odio que le tenían, otros por el temor a la Gestapo.
Finalmente después de muchas peripecias llegamos a una aldea, mi marido se acercó a una panadería a pedir un poco de pan viejo ¡el hambre podía mas que el miedo!
El panadero, que era un buen cristiano, se dio cuenta de la situación por la gran cantidad de pan que llevaba ¡Era demasiado para una sola persona!
Le preguntó, si estaba huyendo y cuantos éramos. No se por que, pero mi esposo confió en el y le contó todo. El buen hombre se ofreció a escondernos en un sótano que tenía. Además le dijo que nos apresuremos pues sabía de buena fuente que los alemanes se acercaban con rapidez. Se lo había contado el policía del pueblo cuando vino a comprar pan -
La amiga de los tíos paró unos segundos para juntar fuerzas para proseguir. A esta altura del relato, estábamos todos atrapados por la historia. Nuestro silencio enmarcaba sus palabras y el ruido de fondo de la otra gente a nuestro alrededor, parecía el de una película, que solo realza la voz de la protagonista. La mujer continuó con su historia.
- Bajamos todos por una puerta trampa que estaba debajo del mostrador, estaba muy oscuro y la única luz que había, era la que se filtraba entre las tablas del piso.
La altura del sótano no llegaba al metro y medio, no podíamos estar parados. Cuando nuestros ojos se acostumbraron a la penumbra vimos que tenía unos dos metros y medio de largo por uno y treinta centímetros de ancho. Si queríamos acostarnos, solo por turnos.
El panadero estaba en lo cierto, pues pronto pasó una patrulla alemana revisando todas las casas.
Nos callamos con un silencio de tumba ...¡y por suerte la beba dormía!
Cuando los soldados se fueron, el panadero nos trajo una olla de sopa, que fue la primera comida caliente en muchos días. El hombre nos dio una única cuchara con la cual comimos todos, sin asco ni temor a contagiarnos de dos compañeros de fuga que estaban enfermos de tifus. Hasta ese momento parecía que Dios nos protegía e inmunizaba de cualquier mal.
- Nuevamente la señora paró unos instantes y respiró hondo. El marido seguía callado y tenía la mirada perdida en el pasado. La mujer, con lágrimas en los ojos, continuó.
- Pasaron algunos días y el santo hombre, nos daba el pan viejo del día y la olla de sopa, que a pesar de su pobreza no olvidaba de traernos junto con las noticias del día que le traían los clientes. Los  compañeros enfermos no se curaban pero igual seguíamos comiendo con la misma cuchara.
Un triste día llegó de improviso un gran contingente de nazis, el ruido de las motos, de los camiones, del griterío y del taconeo de las botas, era ensordecedor. Comenzaron a revisar todo, hasta el último rincón ¡El panadero patió el suelo tres veces! Era la señal convenida para avisarnos que entraban los soldados-
En esta parte del relato, el marido se alejo y ella bajo la voz, como si le costara relatar lo que seguía. Todos nos acercamos en círculo para poder escucharla mejor. Ella continuó con un hilo de voz entrecortado.
- Justo en ese momento nuestra hijita comenzó a llorar ¡ A pesar de la poca fuerza que tenía por la mala leche con que la amamantaba, hacía un ruido infernal... intenté calmarla pero no lo logré...nos iba delatar...!- Aquí se le hizo un nudo en la garganta, Las lagrimas la atragantaban... al final continuó:
¡Los nazis se fueron ...nuestra hijita ya no estaba mas!

Daniel Kritz, 27 de enero de2011








jueves, 15 de agosto de 2013

SABADO A LA MAÑANA


Me levanto temprano, suelto los perros al patio, enciendo la maquina de cafe expreso y hago algunas tostadas.
Baffy me mira desde la puerta de la sala con esos ojos grandotes, obscuros, brillantes como las aceitunas negras en aceite y unos pequeños reflejos blancos en las pupilas.
La gorda es como una canción de Los Beatles... 
"all you need is love"
"todo lo que tu necesitas es amor".
El olor del café y de la tostadas inunda la la casa.
Preparo dos tazas del expreso con espuma de leche, las pongo en una bandeja junto a las tostadas, manteca y mermelada.
Salgo al jardín y arreglo la mesa del desayuno debajo de la glorieta.
Llamo a mi mujer:
-¡Vieja levantate... se enfría el café!
Me siento y observo en cámara lenta a mi alrededor.
Trato de beber cada detalle
La pareja de pájaros negros como azabache viene a visitarnos y pasea por la grama picoteando con sus picos amarillos una melodía silvestre...
Los rosales están floreciendo pimpollitos como frutillas.

Es mi pequeño paraíso particular.

jueves, 1 de agosto de 2013

Colecciones



Hay gente que colecciona estampillas, otros monedas, algunos muy ricos coleccionan caballos de pedigree.
Mi amigo Miguel junta jarritas de cerveza. En cada viaje trae por lo menos una.
Pero yo colecciono algo mas simple y barato, colecciono rostros.
Cuando espero en la consulta de un medico, en una estación de tren o la parada de algún 
ómnibus, observo a la gente.
Siempre hay una cara muy singular. La observo detenidamente, la describo y la guardo en la memoria. Tengo una lista, solo escribo la fecha y una pequeña descripción. 25 de junio de 2010 la cara de vaca...13 de agosto de 2011 la cara de sifonero, etc.
La cara que mas me impresionó fue la de aquel hombre del ómnibus ...
Pensé para agregar a mi lista : 6 de noviembre de 2012 la cara de muerte..
Tres paradas mas adelante apretó la campanilla y bajó.
Mientras bajaban otros pasajeros el hombre cruzo la avenida por delante del ómnibus.
Escuché el chirriar de los frenos y los gritos de la gente.
Bajamos los curiosos y los que intentaron ayudarlo.
Entre los últimos había un médico.
Apartó a los demás y se arrodillo a su lado para revisarlo.
-¡No hay nada que hacer!- dijo – está muerto...

Daniel Kritz

domingo, 21 de julio de 2013

La bola


Era la expedicion numero 176.
Bajó de la nave con el pesado traje  y se dispuso a caminar por el  rojizo desierto de arenas color fuego.
-Piedras y arena- pensó,¡No se para que venimos!. Se dijo a si mismo aburrido. Pero a unos 100 metros vio algo. No lo pudo distinguir, era algo brillante. Comenzo avanzar y a medida que se acercaba pudo distinguir mejor.
Era una esfera trasparente, como de plastico. Por eso el resplandor, reflejaba el intenso Sol .
Tenia unos 30 cm de diametro.
Había algo adentro.
La levanto y  la observó de cerca.
-¡ Una botella de Coca Cola y con un papel adentro! Dijo en voz baja.
La llevo al vehiculo mientras la observaba para ver si tenia algun cierre o algún otro medio de abrirla.
Ya dentro de la cabina, volvio a revisarla, era hermetica.
Intentó cortarla con una cuchilla de la caja de herramientas. No pudo, el plastico era duro como el acero.
Intentó con una pistola de corte de rayo laser.
El rayo resbalaba sin dejar marca siquiera.
La puso en el deposito diciendo -Cuando regrese a la tierra lo investigaré-
Despues de unos meses su nave se poso suavemente  en el espaciopuerto Obama de Cabo Putin (el antiguo Cabo Kennedy)
Antes de bajar fue a buscar las muestras de deposito, ahi se acordo de la bola con la botella. La puso en el bolso hermetico junto a todo lo demas.
Ya en el laboratorio de tierra, despues del escanearlo en busca de virus o microbios alienigenas, abrió el saco y al contacto con el aire la esfera se desintegró. Como un cristal que recibió un martillazo.
Evidente se trataba de un material desconocido y especialmente preparado para que reaccione así con el aire terraqueo.
En el holograma de la television del Lab pasaban rutinariamente la noticia de su regreso,  ya casi nadie prestaba atencion a las expediciones por el sistema solar. Solo le interesaban a las compañías de prospección minera.
-En el dia de hoy, 14 de noviembre de 2097, regreso de Marte la nave Soiuyanas 17. su tripulante Alejandro Glenn Curtis Alexandrovitch, de la companía Ruda Prospectie Corporation de la confederacion Ruso Americana asevera haber tenido un buen viaje y traer consigo un gran numero de muestras-
-A la bola no la mencione por las dudas- Penso Alejandro sosteniendo la botella.
Estaba cerrada con una tapa extraña.
La abrió y saco un rollito de papel, estaba en blanco pero al ponerse en contacto con el aire apareció un texto.
No lo entendió pues no estaba escrito en rusglish, era una lista en cinco columnas de números binarios.
Pero en el final había una serie  de palabras en mas de 300 idiomas, inclusive en rusglish. La que el entendió decía.
- Escanee .
Escaneó la hoja y en la pantalla  del computador apareció  inmediatamente la traducción del mensaje.
Decía así:

Marte, 5 de Terreus de 1554 de la era Gaussiana.
Entre paréntesis la traducción a la fecha al modo terráqueo ( 5 de enero de 3026)

Al que encuentre este mensaje:

Si usted esta leyendo esta nota es porque tuve éxito y la " bola" con la botella llego a manos inteligentes.
Después de tomarme mi ultima Coca Cola, la he aprovechado para poner dentro este mensaje como lo hacían los náufragos de los mares de la tierra  hasta el siglo XX de la era Pre-Gaussiana .
Como no sabia el idioma de su posible lector incluí el pequeño programa apropiado.
Luego lo arroje al espacio tiempo con la esperanza de que llegue al pasado.
Espero haberlo conseguido y que usted sea un antepasado mío.
 Faltan unos pocos instantes y mi carcaza de carne y hueso desaparecerá.
 No me entienda mal, no me estoy suicidando, solo pasaré a ser inteligencia pura. Quizás ustedes lo llamarían alma. Hemos llegado al súmun del conocimiento y creamos la maquina hace algunos siglos y poco a poco fuimos transportando a ese estado a todo lo que restó de la humanidad.
Si, es cierto las guerras no terminaron y casi logramos exterminarla.
Yo soy el último, apreté el boton de la operación automatica que me transportará.
Quizás viaje al pasado como aquello que los antiguos llamában espíritu
Se que nombres adoptaré...Moises, Jesus, Buda, Mahoma, Vishnu.....

Esa eran las ultimas palabras del texto.
Alejandro se acercó a un mechero Bunsen del Lab en el sector de química.
Lo enciendó,  quemó el mensaje hasta que fue solo cenizas y borró la memoria del computador.

Daniel Bradbury Kritz , Beer Sheva julio 2013 de la era pre gaussiana.

Sobrino nieto del famoso Ray Douglas Bradbury

martes, 16 de julio de 2013


Tres morillas

Estaba caminando por la plaza, me llamaron la atención tres chicas, parecían niñas,
Tres morillas me enamoran
en Jaén,
Inclusive calzaban esos zapatos de colegiala con la tirita.
Cabellos largos  con una cinta blanca.
Axa y Fátima y Marién.
Un aspecto cándido y amoroso...
A medida que me acercaba me sonreían...
Tres morillas tan garridas
iban a coger olivas,
No sabia cual era mas bonita...
Me hacían volar la imaginación.
y hallábanlas cogidas
en Jaén,
Tenía puestas las tres medias blancas inmaculadas hasta las rodillas.
Axa y Fátima y Marién.
Era casi noche...
Y hallábanlas cogidas,
y tornaban desmaídas
Parecían tan jóvenes y bonitas...
y las colores perdidas
en Jaén,
Axa y Fátima y Marién.
Cuando estuve casi al lado, la luz de el farol de la plaza iluminó su rostro.
Tres moricas tan lozanas,
Vi que no eran tan niñas...
tres moricas tan lozanas,
Un maquillaje pesado le cubría incipientes arrugas.
¿Que hacían sentadas en ese banco en esa noche sin luna?.
iban a coger manzanas
a Jaén:
Cuando llegué a su lado hablaron..una tras otra:
-Hola muchacho...¿No te gustaría un poco de fiesta? Conmigo podes hacer todo lo que quieras- dijo la primera.
-Yo te la chupo hasta vaciarte los huevos- dijo la segunda.
-Y a mi me podes dar por el culo, mi chulo- dijo la tercera.
Y todas rieron descaradamente...

Axa y Fátima y Marién.

*Las morillas de Jaen- cancion anónima del siglo XV.
Hay varias  versiones, entre otras una corregida por Federico Garcia Lorca


sábado, 15 de junio de 2013

Estos no son mis zapatos


Me desperté y prendí la luz. Al bajar de la cama encontré un par de zapatos que no eran míos. Eran de un color violeta rabioso.
Observé el cuarto, si los hubiese visto en blanco y negro, como en una película  de los principios del siglo XX, no hubiese tenido problemas. Pero lo vi en technicolor, las paredes verdes, el techo rojo, las mesitas de luz azul marino y la colcha de la cama,  jaspeada con bolitas celestes con un fondo dorado.
La madera de los muebles  cualquier cosa menos color madera.
El susto me acogió totalmente cuando ví a mi mujer, tenia la piel verde aceituna y el cabello celeste.
Me asomé a la ventana, ya habia luz y la gente que transitaba tenia el mismo color de piel. El cielo era un color rosa mortecino alumbrado por un sol rosado.
Creí estar soñando. Volví a la cama, me metí entre las sabanas y me tape la cabeza.
-Cuando me despierte  todo sera normal- me dije.
Dormí hasta que sonó la alarma del despertador de mi esposa,  me desperté sobresaltado, me destapé despacito bajando las sabanas como en las películas de terror. La primera ímagen que vi es a mi "mujer " ,la de color aceituna, abriendo el armario donde habia un arco iris de prendas de vestir.
Terminó de buscar la ropa y se dio vuelta.
Al verme me preguntó sorprendida:
-¿ Que te pasa, estás tan pálido, y de ese  color tan raro?
La miré y no supo que decirle, solo atiné a preguntarle:
-¿Que día es hoy?
Mi verde señora me contestó:
- Miércoles, hoy tenemos teatro ¿te acordás?.
-  Si, "El Mercader de Venecia", pero quiero saber la fecha exacta y ademas en que planeta vivimos- Le dije desesperado.
- Mirá, aparte de colorido, me parece que perdiste el juicio. Hoy es jueves, 12 de junio, año 2013, planeta Tierra de la galaxia Vía Láctea del universo cercano ¿ Suficiente?
- Si, gracias, creo que realmente estoy pirado (loco) .
- ¡Te llevo al hospital, no estas normal!
- Si, no se lo que tengo- Le contesté vistiendome lo mas rápido posible.
Nuestro coche Skoda, supuestamente beige, estaba tornasolado, ni que hablar del interior. ¡Nunca vi un volante violeta! Hacía juego con mis zapatos.
El color de los guardapolvos de los médicos y enfermeras no lo pude definir, ni verde ni blanco, algo parecido a amarillo sucio.
Cuando vi la sangre de un accidentado que entraba me desmayé, fue la gota que desbordó mi cordura, era verde botella fosforescente.
El medico de piel me examinó y dictaminó que estaba sano, pero que pensaba de un posible problema de pigmentación sumado a un problema psíiquico.
Me derivaron al hospital psiquiátrico.
Dicen que los hospitales de enfermedades mentales  son una cosa de locos.
Este era realmente era "para volverse loco,  coloridamente loco".
El psiquiatra que me atendió, verde por supuesto, se acarició su barba celeste y se sacó los anteojos.
- Vd. sufre de cromatocosis, complicada con una fobia cromática -Me diagnosticó -Lo trataremos con algunos electrochoques y inyecciones de pigmentos disueltos en suero.-  Y salió de la sala a organizar todo.
Aterrado agarré de la mano a mi señora , la verde, y salí corriendo del hospital.
- ¡Rajemos de aquí, si no estoy loco, me enloquecen aquí!- le dije mientras la arrastraba al coche.
Ya en casa pensé: " menos mal que por la urgencia no me tomaron los datos" sino ya estaría escuchando una sirena.
Mi señora preparó una cena liviana, hice de tripas corazón y me tomé un plato de sopa azul acompañado de un poco de pan lila. No estaba mal.
Me senté en la sala y comencé a repasar todo lo hice el día anterior antes de ir a dormir.
Cené... miré la tele... me bañe...contesté e- mails y entre en Google.
¡Eso, la internet, ese forum de chiflados! Ahora recuerdo, había un tal Demóstenes. Alegaba que es posible saltarr entre los diferentes universos paralelos.
-¿Será que...?

Lo ultimo que leí es que había descubierto que cada cuatrocientos años se abre un portal de 24 horas, que es solo concentrarse y chasquear los dedos y listo, estas del otro lado.
Lo hice un poco en broma, chasquié los dedos sonríendo ¡Total no pasa nada, un bulo como muchos otros! Cerré la compu y me acosté.
-¿ Dios, a que hora fué? ¡ Mi mujer apagó la tele porque terminaba su novela, las nueve y media... ! ¿Que hora es? ¡Madre mía , nueve y veintisiete!
¡Oy Vey, llaman a la puerta!...
- Si, esta en la sala- escucho decir a mi mujer a unos camilleros que con un chaleco de fuerza  se dirigen hacia mi.
Con el ultimo resto de mis fuerzas, me concentro. Son las nueve y veintinueve. Chasqueo los dedos...
Los hotentotes llegan  y me toman en sus fuertes brazos...
Pero ...son normales...tienen la piel rosada...el uniforme blanco...
-¡ No se preocupe señor, usted estuvo desmayado 24 horas, su señora llamo a emergencias!- Me explica uno de ellos al verme despierto.
Mi mujer, rubicunda y pecosa como siempre, preocupada, mira desde el costado...me inyectan un tranquilizante...

- Mientras entro en un estado de sopor pienso en voz alta:


-¡Cuando vuelva entro en ese fórum y mando al tal Demostenes a la puta madre que lo parió ..!

miércoles, 9 de enero de 2013

Un día en la vida de Dios



La mesa está atestada de trabajo...
En el pequeño planeta azul perdido en la Vía Láctea se suceden  las guerras y las masacres.
En aquel otro de Andrómeda, los hombres de Lapislázuli nuevamente atacan a los Lagartiales.
En el planeta rojo de la décima dimensión del tercer universo, estan apareciendo los primeros anfibios.
Sentado en el sillón que alguna vez fué de Júpiter, mueve las piernas inquietas.
Tiene un dolor de cabeza atroz....Piensa:
-No sería mala idea pedirle a Vulcano que me abriera el cráneo de un martillazo  para liberar la presión...!
¡Pero donde lo voy a encontrar, seguro está corriendo detrás de alguna ninfa en el planetito azul!
Hablando de este planeta...
¿Y se los dejara autodestruirse?
¿Que le hace una mancha menos a la piel del tigre?
Pero es su civilización  preferida...tiene tantas a su cargo, miles de millones...pero aquellas gentes despiadadas ...pero simultáneamente  dulces e inteligentes le conmueven.
¡Cuantas veces los visitó, como Amon Ra, como la Serpiente Emplumada, como Jehova, como Zeus....hasta olvido los nombres....¡son tantos!
Intenta escribir, lo hace en una tableta, un IPad terráqueo; mucho mas practico que las plumas de ganso y el papel.
Con la tableta en sus manos sigue divagando :
 -Aquel Steve Jones era un genio...sino hubiese su obstinada estupidez de creer en la medicina alternativa lo hubiese dejado vivir 200 años...
 ¡ Menos mal que Steve no se dedicó a la investigación en medicina...sino tendría un problema de superpoblación en la Tierra!-
Visiblemente molesto por los angeles que lo asisten les grita:
-¡Pero... idiotas .... me marean  revoloteando alrededor de mi cabeza con esas alas anacrónicas...estan dejando plumas por todas partes!

-¡ Ay..Vulcano! ¿Donde te metiste?...¿Donde estas...?
-¡Que alguien me traiga una aspirina.... no, un Acamol, que el acido acetilsalicilico me destruye el estomago !-
Sigue pensando:
-En las Pléyades en el tercer planeta hay un pais donde los Mercaderes  están completamente corruptos. Y hacen sus negocios sucios en el Templo construído en mi honor.
¿Si voy.... otra vez empezará la historia de la crucificación? ¡Todavía me duelen las manos por los clavos...!
Yo quería ser carpintero, como Jose mi padre...el suave placer de dominar la madera, sudar con la sierra y crear bellos muebles, casas, barcos....
Pero el concilio planetario me eligió entre miles de millones....¿¡No podrían haber elegido a Juan el Bautista , a Mahtama Ghandi que fue mas santo que yo o a Budha, con esa cara tan beatífica...!?
Dijeron ...tiene que ser un hombre simple ... Es mas fácil encontrar una aguja en un pajar que un rico entre en el reino de los cielos.....-
...... Y aquí estoy ...dirigiendo los universos....-
Apoya el I-pad sobre la mesa y dice suspirando:
¡Por Dios....!
¡Por! .....¿...mi....?

Ningún hombre honesto se hace rico en un momento



Galindes se levantó temprano, casi de noche, tomó un café recalentado del día anterior, manoteó un pedazo de pan y salió corriendo a la parada del ómnibus. Quería ser de los primeros en el puesto de la lotería de Doña Manolita.
Años y años que soñaba con ganar el gordo de Navidad.
Salir de esa pobreza que le agobiaba. Eulalia ya había fallecido, pero si ganaba, por lo menos podría ayudar al Toto y a Clarita.
Toto, a pesar de ser ingeñiero, vivía de trabajar de taxista por las noches.
La Clarita se quemaba las pestañas cosiendo para varias modistas.
Los nietos solo soñaban con los regalos que deseaban, la bicicleta nueva con doce cambios de Carlitos estaba lejos de la realidad y la Barbie para Thelmita también. Se tendrían que conformar con alguna chuchería de plástico de aquellas de " todo por cinco euros". Cuando llegó la cola ya era bastante larga y un par de policías  estaban intentando de poner orden.
Hacía años que compraba el mismo número que le había dicho una gitana en Sevilla.
-¡ Oye payo, me da un'leuro y te adivino la suerte.!- A cambio del euro la gitana me dijo un número con muchísima seguridad y agregó- ¡ Que tu'va'a ganar a lotería con este numeo, señorito!
Y se alejó mirándome como quien mira al diablo.
Me dejó impresionado y por eso insisto.
Comenzó a saltar un poquito, a fregarse las manos y se arropó con la bufanda; hacía un frío de puta madre.
El sorteo era ese mismo día en el Teatro Real.
Ya había comprado una botella de cava barata y un turrón. También había bajado del desván la sillita plegable.
Tenía todo preparado para festejarlo.
Hoy salgo de pobre, pensó esperanzado.
A la tarde llego al teatro y se encontró con la pandilla de los pobres esperanzados de todos los años.
-¡ Hola Galindes! ¿Pues es hoy el gran día...?- le dijo Felipillo, otro pobretón soñador como el.
- ¡ Pueh, si, que es hoy...de aquí unas horas nos tomamos la cava para festejar, después nos vamos de putas para completar la fiesta...!
-¡ Ja, ja! ¿pues ya te compraste el Viagra, o un chupachús  para entrenar la lengua...?
Chanceaban entre si para soportar la angustia de la esperanza.
Galindes tenia los billetes entre sus dedos agarrotados por el frío ...
El corazón le palpitaba como nunca le había pasado, la tensión lo estaba destrozando.
Felipillo lo vió tan nervioso, que intentó calmarlo.
-¡ Pues cálmate hombre, que en esta o ganas tu o me lo llevo yo..! Ellos compraban los billetes con los tres numeros finales iguales.
Por fin el  niño del colegio San Ildenfonso canto el numero del premio mayor, con ese tono especial del "gordo de Navidad" ...
Un brillo de alegría resplandeció en los ojos de Galindes . Saltó de alegría. Pero cuando cayó al suelo, ya estaba muerto.
Su corazón no soportó el alegrazo, Felipillo intentó ayudarlo en vano...
En el tumulto,  un ratero haciendose pasar por un buen samaritano que intentaba salvarle, le arrebató los billetes.
Galindes no iba disfrutar del premio, pero el ratero tampoco. En su desesperada huida hacia la Puerta de Sol, cruzó la avenida y lo atropelló un camión de basura y murió en el acto. Al caer abrió los dedos de la mano alcantarilla , justo arriba de una alcantarilla, lugar donde había caído el cuerpo del desgraciado. Un barquito de papel que venia navegando por el agua que corria al costado de la vereda empujó los billetes en su caída.
Felipillo atendiendo a su amigo, no se dió cuenta y solo atinó a gritar:
-¡Un medico por favor....!