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miércoles, 9 de enero de 2013

Un día en la vida de Dios

Un día en la vida de Dios

La mesa está atestada de trabajo...
En el pequeño planeta azul perdido en la Vía Láctea se suceden  las guerras y las masacres.
En aquel otro de Andrómeda, los hombres de Lapislázuli nuevamente atacan a los Lagartiales.
En el planeta rojo de la décima dimensión del tercer universo, estan apareciendo los primeros anfibios.
Sentado en el sillón que alguna vez fué de Júpiter, mueve las piernas inquietas.
Tiene un dolor de cabeza atroz....Piensa:
-No sería mala idea pedirle a Vulcano que me abriera el cráneo de un martillazo  para liberar la presión...!
¡Pero donde lo voy a encontrar, seguro está corriendo detrás de alguna ninfa en el planetito azul!
Hablando de este planeta...
¿Y se los dejara autodestruirse?
¿Que le hace una mancha menos a la piel del tigre?
Pero es su civilización  preferida...tiene tantas a su cargo, miles de millones...pero aquellas gentes despiadadas ...pero simultáneamente  dulces e inteligentes le conmueven.
¡Cuantas veces los visitó, como Amon Ra, como la Serpiente Emplumada, como Jehova, como Zeus....hasta olvido los nombres....¡son tantos!
Intenta escribir, lo hace en una tableta, un IPad terráqueo; mucho mas practico que las plumas de ganso y el papel.
Con la tableta en sus manos sigue divagando :
 -Aquel Steve Jones era un genio...sino hubiese su obstinada estupidez de creer en la medicina alternativa lo hubiese dejado vivir 200 años...
 ¡ Menos mal que Steve no se dedicó a la investigación en medicina...sino tendría un problema de superpoblación en la Tierra!-
Visiblemente molesto por los angeles que lo asisten les grita:
-¡Pero... idiotas .... me marean  revoloteando alrededor de mi cabeza con esas alas anacrónicas...estan dejando plumas por todas partes!

-¡ Ay..Vulcano! ¿Donde te metiste?...¿Donde estas...?
-¡Que alguien me traiga una aspirina.... no, un Acamol, que el acido acetilsalicilico me destruye el estomago !-
Sigue pensando:
-En las Pléyades en el tercer planeta hay un pais donde los Mercaderes  están completamente corruptos. Y hacen sus negocios sucios en el Templo construído en mi honor.
¿Si voy.... otra vez empezará la historia de la crucificación? ¡Todavía me duelen las manos por los clavos...!
Yo quería ser carpintero, como Jose mi padre...el suave placer de dominar la madera, sudar con la sierra y crear bellos muebles, casas, barcos....
Pero el concilio planetario me eligió entre miles de millones....¿¡No podrían haber elegido a Juan el Bautista , a Mahtama Ghandi que fue mas santo que yo o a Budha, con esa cara tan beatífica...!?
Dijeron ...tiene que ser un hombre simple ... Es mas fácil encontrar una aguja en un pajar que un rico entre en el reino de los cielos.....-
...... Y aquí estoy ...dirigiendo los universos....-
Apoya el I-pad sobre la mesa y dice suspirando:
¡Por Dios....!
¡Por! .....¿...mi....?


9/1/13 9:03

Ningún hombre honesto se hace rico en un momento

Ningún hombre honesto se hace rico en un momento



Galindes se levantó temprano, casi de noche, tomó un café recalentado del día anterior, manoteó un pedazo de pan y salió corriendo a la parada del ómnibus. Quería ser de los primeros en el puesto de la lotería de Doña Manolita.
Años y años que soñaba con ganar el gordo de Navidad.
Salir de esa pobreza que le agobiaba. Eulalia ya había fallecido, pero si ganaba, por lo menos podría ayudar al Toto y a Clarita.
Toto, a pesar de ser ingeñiero, vivía de trabajar de taxista por las noches.
La Clarita se quemaba las pestañas cosiendo para varias modistas.
Los nietos solo soñaban con los regalos que deseaban, la bicicleta nueva con doce cambios de Carlitos estaba lejos de la realidad y la Barbie para Thelmita también. Se tendrían que conformar con alguna chuchería de plástico de aquellas de " todo por cinco euros". Cuando llegó la cola ya era bastante larga y un par de policías  estaban intentando de poner orden.
Hacía años que compraba el mismo número que le había dicho una gitana en Sevilla.
-¡ Oye payo, me da un'leuro y te adivino la suerte.!- A cambio del euro la gitana me dijo un número con muchísima seguridad y agregó- ¡ Que tu'va'a ganar a lotería con este numeo, señorito!
Y se alejó mirándome como quien mira al diablo.
Me dejó impresionado y por eso insisto.
Comenzó a saltar un poquito, a fregarse las manos y se arropó con la bufanda; hacía un frío de puta madre.
El sorteo era ese mismo día en el Teatro Real.
Ya había comprado una botella de cava barata y un turrón. También había bajado del desván la sillita plegable.
Tenía todo preparado para festejarlo.
Hoy salgo de pobre, pensó esperanzado.
A la tarde llego al teatro y se encontró con la pandilla de los pobres esperanzados de todos los años.
-¡ Hola Galindes! ¿Pues es hoy el gran día...?- le dijo Felipillo, otro pobretón soñador como el.
- ¡ Pueh, si, que es hoy...de aquí unas horas nos tomamos la cava para festejar, después nos vamos de putas para completar la fiesta...!
-¡ Ja, ja! ¿pues ya te compraste el Viagra, o un chupachús  para entrenar la lengua...?
Chanceaban entre si para soportar la angustia de la esperanza.
Galindes tenia los billetes entre sus dedos agarrotados por el frío ...
El corazón le palpitaba como nunca le había pasado, la tensión lo estaba destrozando.
Felipillo lo vió tan nervioso, que intentó calmarlo.
-¡ Pues cálmate hombre, que en esta o ganas tu o me lo llevo yo..! Ellos compraban los billetes con los tres numeros finales iguales.
Por fin el  niño del colegio San Ildenfonso canto el numero del premio mayor, con ese tono especial del "gordo de Navidad" ...
Un brillo de alegría resplandeció en los ojos de Galindes . Saltó de alegría. Pero cuando cayó al suelo, ya estaba muerto.
Su corazón no soportó el alegrazo, Felipillo intentó ayudarlo en vano...
En el tumulto,  un ratero haciendose pasar por un buen samaritano que intentaba salvarle, le arrebató los billetes.
Galindes no iba disfrutar del premio, pero el ratero tampoco. En su desesperada huida hacia la Puerta de Sol, cruzó la avenida y lo atropelló un camión de basura y murió en el acto. Al caer abrió los dedos de la mano alcantarilla , justo arriba de una alcantarilla, lugar donde había caído el cuerpo del desgraciado. Un barquito de papel que venia navegando por el agua que corria al costado de la vereda empujó los billetes en su caída.
Felipillo atendiendo a su amigo, no se dió cuenta y solo atinó a gritar:
-¡Un medico por favor....!

9/1/13 9:01





sábado, 1 de diciembre de 2012

Amor en Tiempos Revueltos

Amor en Tiempos Revueltos

Justamente este ultimo mes de noviembre de 2012 la RTVE termino su telenovela Amor en tiempos revueltos, una gran obra que comienza en la época de la república española y los primeros años del franquismo.
Una escena que ocurrió durante nuestro ultimo conflicto con los "primos" de Gaza me hizo recordar ese titulo.
Fue durante una metralla de alarmas que tuvimos en la ciudad, una tras otra. Los que estaban en el refugio no consiguieron salir durante un buen rato.
A mi me tocó justo estar caminando por una de las las calles de la ciudad. Con la primera alcancé a correr a la entrada de un edificio.
Mirando hacia afuera con esa mezcla de terror y curiosidad típica de los bombardeados  observé a una pareja en la parada del ómnibus. En realidad no era una pareja propiamente dicha pues llegaron desde dos direcciones diferentes.
Por las circunstancias no había un alma viva en la calle, ni siquiera coches parados.
Estaban tirados uno junto al otro y pegados al interior de la parada.
De pronto el muchacho abrazo a la chica y la cubrió con su cuerpo.
Supongo que la mujer estaba aterrada y el galán la protegió.
Pero no quedo ahí, entre el fin de la primera y segunda alarma, se incorporaron un poco y se quedaron sentados uno al lado del otro con sus rostros casi pegados y el muchacho acariciando sus cabello largo.
Vino la segunda alarma y los dos cayeron abrazados, casi desentendiendose del peligro, en un evidente abrazo amoroso con un rápido juego de manos y ropas. Terminó la segunda alarma y quedaron ahí acostados en el suelo en un evidente acto de amor.
No cruzaban casi palabras, solo las caricias propias del acto.
Pasaron otras dos alarmas y siguieron allí, en el suelo de la parada. Vino la tranquilidad, se levantaron despaciosamente, arreglándose sus ropas.
Se separaron un poco con las manos tomadas y con sus miradas clavadas cada uno en el fondo de los ojos del otro.
Se volvieron a abrazar en un beso profundo, se separaron un poco nuevamente con las manos entrelazadas. Comenzaron a alejarse cada uno en una dirección diferente soltando sus manos de a poco hasta un leve contacto final con la punta de los dedos.
Siguieron su camino sin siquiera darse vuelta una vez, apresurando su paso para llegar a sus destinos.
Salí de mi escondite, y comenzé a pensar en el título de la novela española de la RTVE.

1/12/12 8:15

iPad y yo

Ipad y yo

La historia comenzó hace algunos años cuando Steve Jobs presentó el 27 de enero de 2010 una especie de iPod grandote, con una pantalla de 10 pulgadas. EL flechazo del Cupido tecnológico fue instantáneo, pero con ese pequeño dolor en el ego de las cosas imposibles.
Leía todo lo que se publicaba sobre el aparato, las maravillas que hacia y sobre las cientos de aplicaciones que aparecían mes a mes.
No se hablaba de un computador portátil pero tampoco de un simple reproductor de música.
Hasta soñaba con el aparato. Cuando entrábamos a algún shoping mientras mi esposa miraba y compraba ropa yo entraba en los negocios donde lo vendían . Lo tomaba en mis manos y lo acariciaba para luego dejarlo sobre el mostrador mientras una lagrima se deslizaba por mi mejilla.
Hasta que llegó el día, estábamos en Madrid, un paseo corto de algunos días. Caminando por la calle Preciados desde la Puerta del sol hasta la Gran vía pasamos por El corte ingles, el gran emporio de ventas español( nunca entendí lo de ingles) y el me miró desde la vidriera.
Pare en seco y le devolví la mirada. Hasta me pareció que la brillante pantalla me pestañeó. Ahí vi el precio, la oferta me pareció mucho mas barata que el precio israelí. Le avise a Claudia y subí al piso de computación. Me conecte a internet en uno de los computadores de muestra que había en las mesas .
Busqué los precios en Israel...la diferencia era considerable. Derrotista como siempre pensando que igual era caro,  baje y le conté a mi esposa.
-¡ Compralo! - Me dijo.
-¡ ¿Para que, quien soy yo, para que lo quiero?!- Le contesté y seguí caminando unos pasos.
Ahí, doña Claudia me tomó del brazo y me ordenó:
-¡ Subí...y compralo!
Le obedecí y transpirando de emoción, subí nuevamente, me acerqué a un vendedor y lo compré junto a un estuche especial.
Baje del negocio contento como un chico con bicicleta nueva.
Ya de vuelta a casa comenzaron los amoríos con el y las aplicaciones que me fueron deslumbrando.
Por ejemplo este HD2office en cual estoy escribiendo ahora y otra que descubrí. A mi mujer y a mi siempre nos gusto comprar en el aeropuerto de Madrid o de Barcelona la revista Muy interesante. En Israel quise hacer la suscripción pero era una  "misión imposible" y hete aquí que crearon la app para iPad por un precio inclusive mas barato que en los puestos de diarios... e inclusive interactiva. ¡un orgasmo de lectura!
Ahora con el tiempo ese amor comenzó a ser considerado por Claudia como el de una amante. Los celos al pobre " rectángulo negro" la comenzaron a atormentar con sus consecuencia para mi.
Lo solucioné solamente cuando baje la app de la RTVE y le puse un capítulo  anterior de la novela "Amor en tiempos revueltos " mientras cenábamos.
Shoin, se acabaron los celos.
¡Un idilio! Hasta el día anterior al último conflicto con muestros vecinos de Gaza.
Llegamos al geriátrico donde esta mi suegra y abrí mi cartera...
¡ Y...oy bey iz mir....! ¿ Donde está....Socorro? Desapareció, corrí  al trabajo, a casa... ¡ Nada! Ademas de la tristeza por la ruleta rusa de los cohetes de Hamas esa desgracia....
Pase los días de la guerra con doble depresión, inclusive comencé a estudiar que iPad comprar... Hasta que el sábado pasado a las dos de la tarde en la casa de mi hija, donde festejábamos el cumple de nuestra nieta, sonó mi celular...atendí...una voz joven me dijo en hebreo, por supuesto:
-¿ Vd es Daniel Kritz...quizás perdió algo, un iPad...quizás?
-¡ Siiiii, y estoy re-triste por eso!- le conteste.
- Bueno, no se preocupe lo tengo yo, mi madre lo encontró y como no sabía que era me lo dió. Busque sus datos y lo llame. Hoy estoy en casa y puede pasar a buscarlo.
Estuve en estado de shok alegríco durante un rato....no lo podía creer....
Esa nochecita corrimos a comprar una caja de  bombones para la madre y fuimos a buscarlo.
Lior, el muchacho que lo encontró me guió con el celular hasta su casa.
Bajo de su departamento con el iPad bajo el brazo, me lo dió y le entregué la bombonera. En principio no la quiso aceptar, que era una obligación moral devolver lo que no es suyo. Lo convéncí y ahí me contó la historia.
Su mamá lo encontró en el geriátrico, su mama tiene también a la abuela internada. Ahí me di cuenta que se me debe haber caído y no lo percibí.
La guerra me provocó otro poco de dolor. A Lior lo enrolaron y lo llevaron a Gaza, solo el viernes volvió y se ocupó de investigar quien era el dueño y buscarlo. Me dio ganas de abrazarlo y besarlo, me contenté con darle un apretón de manos.
Volviendo en el coche, Claudia me dijo que quizás no tanto la ponía contenta el hecho de haber recuperado la tableta sino haber recuperado la "Emuná" ( confianza ) en la gente. Concordé con ella pero en mi interior mi corazón bailaba de contento.
Tenía que escribir un articulo, no se porque me vino a la cabeza el libro Platero y yo, ahí se me ocurrió el título de este relato...iPad y yo.

1/12/12 8:10

domingo, 8 de julio de 2012


Un día de sol

Me acuerdo de un día de sol, tan diáfano, trasparente y luminoso que tener los ojos abiertos provocaba dolor. En el cielo brillaba la ausencia de nubes y al azul solo lo cortaba la línea del horizonte.
Fue la primera vez que vi el mar, tenía alrededor de 5 años.
Dejamos el equipaje en el hotel y corrimos a la playa. Papá alquiló una carpa donde prestamente nos cambiamos la ropa del viaje por los trajes de baño. Mi padre se dirigió al agua diciéndome:
-Seguime, Héctor… ¡El agua debe estar deliciosa!
Fui atrás suyo. Ahí percibí el lunar en el talón de su pie izquierdo, redondo, de un color púrpura rojizo, como una herida a punto de cicatrizar.
Nunca antes había visto a mi papá sin pantalón largo y sin medias. El pantalón corto era cosa de chicos o de exploradores con casco de corcho. En aquella época uno se desvestía solo para dormir, para ir al cuarto de baño o en la playa. Mi padre era un hombre muy reservado. Dormía solamente con mi madre y se bañaba solo. Siempre bien vestido, lo máximo que se permitía es ponerse una "robe de chambre" y cambiarse los zapatos por unas pantuflas.
El lunar de mi padre me intrigó, pues yo tengo uno igual, en el mismo lugar.
Me quedé petrificado mirándolo. Papá se dio vuelta interrogándome con la mirada.
-¡El lunar!- Atiné a decirle casi sin voz, apuntándolo con mi mentón.  El sonrió, pensó unos segundos y me dijo:
-¡Dale, vamos…después te cuento!- Corrió y se zambulló en la primera ola que se acercaba a la playa.
Nadaba como un competidor olímpico, tenía un cuerpo muy musculoso, como el de un atleta griego. Algo de eso había, pues mi padre, Antonio Kazan, originalmente Aeneas Kazantzidis, siempre practicó deportes y además emigró de Grecia con su familia en los principios del siglo veinte.
Salimos del agua, me levantó sobre sus hombros para que no me quemara la arena caliente y corrió hasta la carpa dando terribles saltos que me aterrorizaron. .
Nos sentamos, sacudió la arena candente de sus pies y viendo que yo miraba los dos talones, el mío y el suyo, comenzó un relato corto y fascinante.
-Héctor, ese lunar en el talón  también lo tenían mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo, mi tatarabuelo y así sucesivamente todos nuestros ancestros.
La tradición de la familia dice que somos descendientes de Aquiles, el héroe griego de la guerra de Troya, que era invulnerable en todo su cuerpo, menos el talón.
El lunar marca su único punto vulnerable, que le permitió a Paris matarlo con una flecha envenenada. No es que seamos invulnerables como lo fue él, pero si conservamos la señal de ese punto, que de acuerdo a la leyenda familiar, es el mas débil de nuestro cuerpo.
Ahí lo interrumpí preguntándole:
-¿Pero papá, que es invulnerable y vulnerable?- Papá me respondió en un lenguaje fácil de comprender a un niño de cinco años:
- El invulnerable es una persona rodeada por un escudo mágico que no permite que ningún arma pueda herirlo, como Superman…y vulnerable, es todo lo contrario… ¿Entendés?
¡Bueno, sos muy chico ahora! Cuando crezcas estudiarás historia y mitología y te enterarás de más detalles de la historia de Aquiles. Ahora, vete a jugar con Zoe. Tu hermanita quiere construir un castillo de arena… Ve,  tajís! (Rápido en griego)
Me fui no muy convencido, quería seguir escuchando mas detalles de la historia. ¡Una leyenda familiar... ser el descendiente de un héroe, un gran guerrero...!
Me fui rezongando, pero después de hacer un hermoso castillo con conchillas como soldados y un gran caracol como rey, me olvidé del asunto. Nunca más lo mencionamos, mi padre ya falleció y ya pasaron más de cincuenta años.
Pensé haberlo olvidado completamente, pero lo recordé ayer.

A la mañana viajaba por la ruta, iba despacio porque había bancos de niebla, pero no así el conductor del camión.  El imprudente venía manejando una masa de varias toneladas a más de cien Km. por hora. En una curva, perdió el control del camión, se fue al lado contrario de la ruta, de contramano. Lo vi salir de la niebla delante mío, como un monstruo a punto de devórarme, tocando insensatamente la bocina.
Solamente recuerdo los ojos desesperados del chofer del camión, el ruido de frenos inútilmente clavados y el olor de sus cintas quemadas.
Me desperté en el hospital.
-¡Tuvo mucha suerte! - Me dijo un medico- ¡Por el estado en que quedó su automóvil, tendría que estar destrozado! Tenía solo una astilla metálica pequeñita clavada en el talón, justo en ese lunar. Sangró un poco cuando la sacamos pera ya paró.
Ni siquiera fue necesario vendarle. Le hicimos un check up completo y no tiene nada, salvo un poco de conmoción que es lo que le provocó el desmayo.
Cuando escuché lo de la astillita y donde estaba clavada, empezaron a rodar en mi cabeza las escenas de aquel día soleado, como cuando pasamos una película a mayor velocidad buscando donde la interrumpimos. De pronto aparecieron las de la historia de Aquiles. Ahí bajó la velocidad del filme, en las escenas de su único punto vulnerable y la tradición familiar de los lunares. Comencé a sudar frío, un dolor agudo me subía del talón. Pensé que podía ser una mezcla de hipocondría y autosugestión.
Levanté la sábana y miré el talón, no podía creerlo. Una línea azul subía desde el lunar por la pantorrilla, ya tenía más de cinco centímetros.
Se la mostré al médico que conversaba conmigo.
-¡No es nada, amigo, es un hematoma del golpe!
Me fijé nuevamente, la línea ya tenía más de ocho centímetros.
El dolor era agudísimo.
Le conté en pocas palabras la historia familiar del punto vulnerable de Aquiles.
Se me rió en la cara y me dijo:
-¡Descanse amigo, unos días y se pondrá bien!
Pasé varias horas de espantosos dolores, la línea creciendo. Los médicos empezaron a preocuparse y se reunieron para discutir mi caso. Nunca habían visto nada igual, ni en la realidad ni en la literatura médica.

Entré en coma... puedo pensar... puedo oír... puedo ver... pero no moverme... ni siquiera parpadear... apenas respiro con dificultad. Los médicos están a mi alrededor y no saben lo que hacer.
El médico que conversó conmigo cuenta a sus colegas la historia que le conté.
Todo se me nubla… ya no escucho...no siento nada...no veo lo que pasa a mi alrededor… solo un resplandor a lo lejos…

-¡Colegas, no se y pienso que ustedes tampoco saben de que falleció este hombre, pero propongo que le denominemos Síndrome de Aquiles!

Beer Sheva 16/6/2011


8/7/12 5:03


domingo, 18 de marzo de 2012

No enciendas la luz !

1

No enciendas la luz!

A  pesar de ser amantes por mas de cinco años, Alicia jamás le permitió verla desnuda y el amor lo hacían en la mas completa oscuridad.
Luís, un exitoso abogado rozando los cuarenta, siempre vestía traje y corbata. Su camisa blanca como la nieve , hacía juego con una lujuriosa dentadura que no escatimaba en mostrar. La sonrisa enorme y sensual ,lo acompañaba hasta en los sanguinarios debates sobre las arenas del juzgado, en las cuales pisoteaba argumentos con zapatos italianos.
Los ojos oscuros rodeados por frondosas pestañas, quemaban con su mirar. La piel  tensa envolvía el fuerte pecho de satén, invitando la caricia.
El romance con Alicia, mujer casada de cuarenta y cinco años y madre de dos hijos, comenzó casi sin querer.
Roberto, el marido de Alicia , tenía una cadena de negocios de ropa deportiva con sucursales en Buenos Aires, Punta del Este, Río de Janeiro y Brasilia, por lo que sus viajes eran constantes.Con medio siglo andado, era todavía atlético , peinaba sienes plateadas , su piel lucía abrazada por el sol y era muy seguro de si mismo.
La vida no tenía secretos para él y el éxito en los negocios nublaba su humildad.
Su relación con Alicia, después se veinte años de matrimonio, era de pocas palabras, bien elegidas y correctas, muchos regalos y muchas ausencias .
Alicia, , femenina y altiva, distanciaba a los intrusos. Su cabello azabache brillaba bajo el sol con atrevimiento y sus ojos evitaban las miradas inquisitivas.
Fue aquella noche en el jardín de la embajada de Japón,  festejando  alguna fecha patria, donde todo comenzó.
2

 Quizás, demasiado champán, quizás, la soledad de Alicia  o quizás Luís, con  esa inexplicable necesidad de conquistar, fueron la causa.
Luís la vió y sintió una punzada en el estómago, tomó una copa de champan y se le acercó tenso como un felino frente a su presa.
 Entre los dos, pocas palabras fueron dichas, pocas miradas fueron cambiadas y un acuerdo visceral quedó sellado .
Dejaron la fiesta por separado, cada cual manejó su coche, navegaron uno detrás del otro hasta llegar a un descanso al costado de la ruta,  Luís detuvo su auto y apagó las luces, Alicia estacionó a su lado y empujada por un deseo feroz, se zambulló en el auto de Luís.
Desde aquel episodio y muy a su pesar, Luís era totalmente fiel a esa fogosa mujer.
Le había pedido que abandonase a su marido para casarse con él y a pesar de haber aceptado, habían pasado ocho meses sin que nada hubiera cambiado.
Para Luís era imposible vivir sin la proximidad de Alicia, de la cual se había enamorado locamente, ya no le alcanzaban esas horas robadas, la quería para si, por lo cual decidió enfrentar a Roberto, su marido.
Luís fijó una cita con Roberto en la oficina de su negocio, con la excusa de ser representante de una firma  de ropa deportiva que le podía interesar.
Para su sorpresa, Roberto no se inmutó después de haber escuchado que era el amante de su mujer por cinco años. Lentamente, se tiró atrás en su sillón, juntó las yemas de los dedos de ambas manos y lo miró despectivamente.
-Estimado señor, Luís?- Sé que mi señora esposa despierta antagonismos y que su altivez le ha hecho ganar antipatías, no es la primera vez que alguien quiere hacerme

3

daño tratando de herirme y distraerme, para quitarme del medio del mundo de los negocios.
Usted alude haber sido amante de mi mujer por cinco años, por lo cual, sabrá decirme en que se diferencia su cuerpo del resto de las mujeres, tiene un minuto para responder antes de que seguridad lo desaloje.-
Me quedé boquiabierto, mis manos habían recorrido ese cuerpo centímetro por centímetro y podía jurar que no había diferencia alguna.
Me sentí elevado al aire por el gorila de seguridad y aterricé en la vereda.
Roberto, en su sillón, se preguntaba que maldad tienen las personas, ya es la segunda vez que alguien venía con el cuento del amante , sin saber que mi querida Alicia tenía la locura de teñir de rojo el cabello de su pubis !


                                                                                       Analia Ring

sábado, 17 de marzo de 2012

La herencia



La herencia 



La herencia de Antonio Pardés fue absolutamente desproporcional.

Roberto, el hijo menor, recibió solo el 3 %, mientras que Julio, el mayor, el 47 %.

Su viuda, el 50 %, pero como estaba internada en un hospicio, Julio fue nombrado su administrador, disponiendo practicamente del 97 %.

El menor nunca se quejó de la distribución.

Pensó que era lo correcto por ser Julio el primogénito.

Entre otros bienes heredaron una empresa de mas de quinientos empleados, Julio ,el principal accionista, asumió el cargo de director general y Roberto, el de director de operaciones. En la práctica, el burro de trabajo.

Vivían en la majestuosa mansión que había sido de los padres. Situada en el barrio de la elite de la ciudad, en lo alto de la colina,

Julio, con su esposa e hijos, ocupó toda la planta alta y Roberto con su esposa, el pequeño departamento de huéspedes de la planta baja.

Compartían el servicio domestico y la antigua cocinera preparaba las cenas que la mucama les servía en el comedor.

Julio se sentaba a la cabecera de la mesa de caoba construida especialmente para el viejo Pardés. Roberto a su derecha.

El primero solía comentar jocosamente:

-¡ Roberto es mi mano derecha. En los negocios y hasta en las comidas! Y se reía tomando tomando con ambas manos la mesa como si fueran la riendas de un carro !

El aludido bajando la cabeza, esbozaba una tímida sonrisa .

Julio hacia sentirse a Roberto imprescindible. Que el no sería nada sin su ayuda.

De chicos siempre fue igual, los mejores juguetes, la primer bicicleta, las caricias, fueron para el primogénito. El segundo se conformó con los usados.

-¡Probados! -Le decía el hermano- ¡ Te doy los mejores!

El casamiento de Julio fue una fiesta principesca.

Roberto se casó en una cantina.

El padre no estuvo presente.

La novia, embarazada. No precisamente de Roberto.



Roberto hacía imprevistos viajes de negocios enviado por Julio.

Por la noche, casualmente, Julio visitaba a su cuñada.

Pero Roberto admiraba a su hermano, lo tenía en un pedestal, como prócer de plaza.

Nunca dudaba de Julio ni de su amor fraterno.

Este le sonreía y le palmeaba la espalda diciendo:

-¡ Hermanito, hermanito...! y Roberto lo miraba embelesado

Solía pedirle que le cuente de su infancia, Julio le contaba historias prestadas de un pasado alegre.

Cuando la madre murió. Julio como administrador, se adjudico toda la herencia. Roberto comenzó a sospechar del hermano. El pretexto de la primogenitura ya no era válido.

En uno de esos viajes urgentes que Julio le organizaba, dejó irse al tren, tomó un café en un bar de la estación y volvió a medianoche a la casa. Encontró a su esposa acostada con Julio. Su mujer alegó un ataque de pánico.

Julio, sonriendo, le dijo: -¡ Hermanito, creeme, mi presencia la calma!

Roberto se hizo el tonto y fueron todos a dormir.

Al día siguiente, a la vuelta del trabajo, se sentaron a comer, faltaba el hermano menor. Julio no importandole lo que podría haberle pasado, dijo:

-¡Comamos... ya va a venir!

En ese momento sintió los dos caños de la escopeta de caza del padre en su nuca.

Era Roberto que la sostenía con una mano. Con la otra le palmeó la espalda a Julio diciendo en tono irónico:

-¡ Hermanito, hermanito...!- Y siguió irritado.-¡ Es la hora de la verdad!

Julio le pidió permiso para levantarse.

Roberto consintio pero siguió apuntándole.

Julio fue hasta su escritorio.

Abrió un cajón.

Rebuscó un poco y de un doble fondo sacó el diario que escribía el padre.

Lo abrió en una página marcada con una cinta roja.

-¡Tomá, lee aquí !- Le dijo con un brillo en los ojos.

Roberto apoyó el arma en el escritorio.

Leyó el título.

"19 de marzo, 1957"

- Mi cumpleaños- Pensó.

Leyó la primera línea:

-" Hoy nació el hijo de mi esposa con Roberto el jardinero.

¡Que el diablo lo mantenga es su seno! Del bastardo, ya nos ocuparemos"



Beer Sheva, 15 de marzo de 2012

Daniel Kritz

17/3/12 14:38