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sábado, 1 de diciembre de 2012

iPad y yo


Este relato lo escribi para el diario de la Olei beer Sheva

La historia comenzó hace algunos años cuando Steve Jobs presentó el 27 de enero de 2010 una especie de iPod grandote, con una pantalla de 10 pulgadas. EL flechazo del Cupido tecnológico fue instantáneo, pero con ese pequeño dolor en el ego de las cosas imposibles.
Leía todo lo que se publicaba sobre el aparato, las maravillas que hacia y sobre las cientos de aplicaciones que aparecían mes a mes.
No se hablaba de un computador portátil pero tampoco de un simple reproductor de música.
Hasta soñaba con el aparato. Cuando entrábamos a algún shoping mientras mi esposa miraba y compraba ropa yo entraba en los negocios donde lo vendían . Lo tomaba en mis manos y lo acariciaba para luego dejarlo sobre el mostrador mientras una lagrima se deslizaba por mi mejilla.
Hasta que llegó el día, estábamos en Madrid, un paseo corto de algunos días. Caminando por la calle Preciados desde la Puerta del sol hasta la Gran vía pasamos por El corte ingles, el gran emporio de ventas español( nunca entendí lo de ingles) y el me miró desde la vidriera.
Pare en seco y le devolví la mirada. Hasta me pareció que la brillante pantalla me pestañeó. Ahí vi el precio, la oferta me pareció mucho mas barata que el precio israelí. Le avise a Claudia y subí al piso de computación. Me conecte a internet en uno de los computadores de muestra que había en las mesas .
Busqué los precios en Israel...la diferencia era considerable. Derrotista como siempre pensando que igual era caro,  baje y le conté a mi esposa.
-¡ Compralo! - Me dijo.
-¡ ¿Para que, quien soy yo, para que lo quiero?!- Le contesté y seguí caminando unos pasos.
Ahí, doña Claudia me tomó del brazo y me ordenó:
-¡ Subí...y compralo!
Le obedecí y transpirando de emoción, subí nuevamente, me acerqué a un vendedor y lo compré junto a un estuche especial.
Baje del negocio contento como un chico con bicicleta nueva.
Ya de vuelta a casa comenzaron los amoríos con el y las aplicaciones que me fueron deslumbrando.
Por ejemplo este HD2office en cual estoy escribiendo ahora y otra que descubrí. A mi mujer y a mi siempre nos gusto comprar en el aeropuerto de Madrid o de Barcelona la revista Muy interesante. En Israel quise hacer la suscripción pero era una  "misión imposible" y hete aquí que crearon la app para iPad por un precio inclusive mas barato que en los puestos de diarios... e inclusive interactiva. ¡un orgasmo de lectura!
Ahora con el tiempo ese amor comenzó a ser considerado por Claudia como el de una amante. Los celos al pobre " rectángulo negro" la comenzaron a atormentar con sus consecuencia para mi.
Lo solucioné solamente cuando baje la app de la RTVE y le puse un capítulo  anterior de la novela "Amor en tiempos revueltos " mientras cenábamos.
Shoin, se acabaron los celos.
¡Un idilio! Hasta el día anterior al último conflicto con muestros vecinos de Gaza.
Llegamos al geriátrico donde esta mi suegra y abrí mi cartera...
¡ Y...oy bey iz mir....! ¿ Donde está....Socorro? Desapareció, corrí  al trabajo, a casa... ¡ Nada! Ademas de la tristeza por la ruleta rusa de los cohetes de Hamas esa desgracia....
Pase los días de la guerra con doble depresión, inclusive comencé a estudiar que iPad comprar... Hasta que el sábado pasado a las dos de la tarde en la casa de mi hija, donde festejábamos el cumple de nuestra nieta, sonó mi celular...atendí...una voz joven me dijo en hebreo, por supuesto:
-¿ Vd es Daniel Kritz...quizás perdió algo, un iPad...quizás?
-¡ Siiiii, y estoy re-triste por eso!- le conteste.
- Bueno, no se preocupe lo tengo yo, mi madre lo encontró y como no sabía que era me lo dió. Busque sus datos y lo llame. Hoy estoy en casa y puede pasar a buscarlo.
Estuve en estado de shok alegríco durante un rato....no lo podía creer....
Esa nochecita corrimos a comprar una caja de  bombones para la madre y fuimos a buscarlo.
Lior, el muchacho que lo encontró me guió con el celular hasta su casa.
Bajo de su departamento con el iPad bajo el brazo, me lo dió y le entregué la bombonera. En principio no la quiso aceptar, que era una obligación moral devolver lo que no es suyo. Lo convéncí y ahí me contó la historia.
Su mamá lo encontró en el geriátrico, su mama tiene también a la abuela internada. Ahí me di cuenta que se me debe haber caído y no lo percibí.
La guerra me provocó otro poco de dolor. A Lior lo enrolaron y lo llevaron a Gaza, solo el viernes volvió y se ocupó de investigar quien era el dueño y buscarlo. Me dio ganas de abrazarlo y besarlo, me contenté con darle un apretón de manos.
Volviendo en el coche, Claudia me dijo que quizás no tanto la ponía contenta el hecho de haber recuperado la tableta sino haber recuperado la "Emuná" ( confianza ) en la gente. Concordé con ella pero en mi interior mi corazón bailaba de contento.
Tenía que escribir un articulo, no se porque me vino a la cabeza el libro Platero y yo, ahí se me ocurrió el título de este relato...iPad y yo.

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