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lunes, 2 de enero de 2012

El espejo de mi bisabuela




Cuando la abuela falleció, mamá trajo algunas cosas de su casa, entre ellas el espejo de mi bisabuela. Uno de esos ovalados, con marco de madera y un pie tallado artísticamente.
Lo tuvo guardado en el desván bastante tiempo hasta el día que quiso redecorar la casa. El espejo le pareció apropiado a un rincón de la sala, le daba cierta majestuosidad y prestancia antigua...
Solo que a mi ese espejo me cayó muy mal. Ese mismo día a la tarde pase en frente de el con mi hermanita. Paramos a vernos en su luna. Para mi sorpresa solo vi el reflejo de Clarita, ella no se dio cuenta, pensó que yo no me había detenido. Con mi asombro y con miedo de que se asustase, seguí de largo y me senté en el sofá.
Mi bisabuela era una inmigrante de Transilvania, la zona del conde Drácula.
Ustedes saben que los vampiros no se reflejan en los espejos y que de acuerdo a la leyenda, el famoso conde no murió, sino que se transformó en uno de ellos.
Mi cabeza comenzó a trabajar a mil revoluciones por minuto.
Me miré las manos para ver si no me había lastimado cuando ayudé a mamá a bajar el espejo del desván. Quizás me habría contagiado el vampirismo de algún modo.
Efectivamente tenía un astillita minúscula clavada en la palma de mi mano izquierda.
Mandé a Clarita a jugar a su cuarto y me dediqué a investigar el espejo; en la parte posterior tenia tallada la imagen en madera de un castillo construido en la cima de una montaña.
Abajo, siguiendo la línea de la base, había una rendija disimulada. Me di cuenta que sobresalía apenas una puntita de papel.
Tire delicadamente y salió una hoja amarillenta escrita en un idioma desconocido para mi. Supuse que por la procedencia sería rumano antiguo.
Encendí la computadora y conseguí encontrar en la Internet un programa que lo confirmó y lo traducía al español.
Copié el texto y he aquí a traducción:
"Este espejo fue construido con algunas astillas sobresaliendo adrede de su marco, estas fueron mojadas con mi sangre, el primero que se lastime con una de ellas recibirá mi herencia, firmado:
Conde Drácula"
Sobresaltado y asustado, escondí la carta entre las hojas de un libro, y me encerré en mi cuarto.
Luego bajé a cenar con Clarita y mis padres para que no sospechen que me pasa algo.
No les comente nada, disimulé durante toda la cena. Al terminar volví a mi cuarto pensando cual sería la herencia.  El no verme reflejado en el espejo podría ser una señal de que me convertiría en un vampiro.
Me dormí agotado al amanecer.
Antes de despertar, soñé que a la mañana un rayo del sol entraba por la ventana, iluminaba mi mano y esta se deshacía en polvo.
El reloj despertador comenzó a sonar.
Desperté sobresaltado, miré mi mano, estaba intacta.
Por la ventana entraba luz pero estaba nublado. Corrí y cerré las cortinas. Bajé a tomar un café fuerte para despabilarme. En ese momento el timbre llamó a la puerta.
Nadie fue a atender la puerta.
Mis padres ya no estaban, papá había salido a trabajar y mama a llevar a Clarita al jardín de infantes.
No tuve mas remedio que atender yo, me dirigí a la puerta y la abrí, era un telegrama. Sorprendido lo recibí, le dí una propina al mensajero y me senté en el sofá a leerlo.
   Estaba en ingles, el remitente era de una firma de abogados rumanos. Resumiendo el texto pedía a mis padres que me llevasen a su estudio en Bucarest para recibir la herencia de un castillo en Transilvania.
Corrí al espejo y este todavía no devolvía mi reflejo, fui al cuarto de baño, y para mi tranquilidad la luna de su espejo devolvió la imagen de mi rostro.
Ya más tranquilo corrí a la puerta de atrás… …
La abrí con temor……
Salí al jardín……
Las nubes se habían disipado……
Había un sol resplandeciente……
Temblando me senté en una de las sillas del jardín iluminada con su luz……
Sus rayos entibiaron suavemente mi cuerpo…

Daniel Kritz, 1 de enero de 2012

miércoles, 28 de diciembre de 2011

El ómnibus



Fue la semana pasada, el día del cuento de Mujica Lainez ¿Se acuerdan? Al final de la clase Andrea nos pidió como consigna, que escribiésemos una anécdota cotidiana. Un cuento con un elemento fantástico o con uno real pero asombroso. ¡No se me ocurría nada!
Generalmente, al salir del Instituto Cervantes, camino unos  pocos metros y ya tengo una idea esbozada.
Como de costumbre, salí casi corriendo hasta el ¹Kikar Dizengoff para no perder el cinco que me lleva a la estación de ómnibus. Son diez minutos de viaje que me encantan, la gente sentada en los cafés tomando algo y charlando. Miro por la ventanilla y tengo la sensación que participo un poco de la bohemia de Tel Aviv.
Llegué poco después de las ocho. Detesto la mezcla de viajeros y lumpen de las estaciones pero tuve que soportarlo esperando hasta las ocho y media.
Con el motor en marcha había parado un 370, el ómnibus que me lleva a Beer Sheva. Noté que era un poco diferente de los acostumbrados, con líneas más aerodinámicas. Felicité mentalmente a la compañía por renovar la flota. Cuando subimos, el chofer nos pidió a uno por uno que usásemos el cinturón de seguridad.
-¡La compañía decidió aplicar las nuevas normas de tránsito!- Nos dijo.
Me lo puse y todos los demás también.
El ómnibus partió y me dediqué a espiar la intimidad de las casas a través de sus ventanas iluminadas.
Ya en la ruta,  saqué mi iPad, intenté escribir pero me venció la modorra y comencé a dormitar con la cara alumbrada por la pantalla.
Pasados unos minutos, no se cuantos, entre dormido percibí que no sentía la vibración ni el ruido del asfalto. Supuse que el ómnibus estaba parado.
En ese balanceo de vigilia y sueño  que tenemos cuando viajamos, venció el último y volví a dormirme.
 Pero algo me molestaba a pesar de estar dormido ¡Sentía la aceleración, inclusive muy fuerte, más de lo normal! Sobresaltado abrí los ojos, miré por la ventanilla y no vi nada.
Estaba todo obscuro.
Me quise levantar pero no pude desabrochar el cinturón, estaba trabado.
Solo cuando el ómnibus comenzó a hacer una curva sentí que se inclinaba hacia la izquierda.
Amedrentado volví a mirar hacia fuera y no pude creer lo que estaba viendo.
¡Era la costa de Tel Aviv,… volábamos sobre el Mediterráneo!
Volví mi mirada al interior.
Mi compañero de asiento dormía profundamente y a mi derecha un muchacho estaba absorto en su notepad. El resto del pasaje ¡como si estuviesen viajando en la ruta ²seis!
El ómnibus o lo que sea, volaba a una velocidad asombrosa.
Pasamos cerca de un Airbus. En una escena surrealista el chofer saludó con la mano y sus pilotos le respondieron el saludo como si fuera la cosa más normal del mundo.
Miré hacia el mar y vi un transatlántico iluminado camino a Europa.
Perdí la noción del espacio y del tiempo.
Llegamos a Grecia, a Atenas particularmente, pues vi el Partenón.
Mi " aerómnibus" había hecho un vuelo rasante sobre la ciudad.
Paseamos por toda la costa del Mediterráneo. Por último se dirigió raudamente en dirección a Italia. También pude ver el Coliseo Romano y el Vaticano porque voló bajo como en Atenas.
Ahí noté que regresábamos a Israel.
No tenía con quien conversar, mi compañero todavía estaba profundamente dormido y el del notepad seguía en los suyo.
Apoyé mi cabeza en el respaldo, estire las piernas y me agarre con fuerza de los apoya brazos esperando con incertidumbre mi destino.
La suavidad del vuelo, mi cansancio y el estado de shock, me hicieron dormitar nuevamente.
De pronto me despertó el sonido de mi celular que estaba sonando.
Atendí, era Claudia mi mujer que me preguntaba por donde andaba. Vi que pasábamos el cruce de Beit Kama.
Se lo dije.
Ahí me di cuenta que sentía nuevamente el asfalto y el ruido del viaje
-¿Que te pasa? ¡Tenés la voz rara!- Me dijo.
- ¡No, es que vengo de Europa!- Le respondí.
-¡Que!... ¿Como?- Preguntó con asombro.
-¡No, nada...bromeaba! Le contesté,  imaginando la ambulancia del psiquiátrico esperándome junto a Claudia.
-Bueno, te espero en la parada- Me respondió y cortamos.
El tipo que estaba al lado mío se despertó y miró por la ventanilla.
Pensé comentarle algo pero me pareció más saludable abstenerme.
Probé el cinturón de seguridad, estaba destrabado. El muchacho del notepad seguía escribiendo.
Miré el reloj,  había pasado poco menos  de una hora de viaje.
En esos últimos minutos que me faltaban traté de digerir lo que había ocurrido.
Llegué a la única conclusión lógica posible: había soñado, era todo demasiado ³ onírico.
Ya se veía la torre de la compañía de electricidad a la entrada de Beer Sheva.
Llegábamos, apreté la campanilla y me dirigí a la parte delantera.
El ómnibus se detuvo y se abrió la puerta.
 Antes de bajar, le dije gracias al chofer como es mi costumbre, pero sin comentarios.
Este, sonriendo de oreja a oreja, me miró unos instantes, me guiñó un ojo y me dijo:
-¡Lindo vuelo! ¿No?

Daniel Kritz, 25 de Mayo de 2011

¹Rotonda en hebreo. El Kikar Dizengoff es un punto neurálgico de Tel Aviv.
² Única autopista de pago de Israel que la recorre de norte a sur.
³Relativo a los sueños. Decir, por ejemplo, "un paisaje onírico" es sostener que ese paisaje que vemos nos recuerda imágenes de nuestros sueños, las que son casi siempre extrañas o ilógicas.
Puede, en cierto contexto, relacionarse lo onírico con el surrealismo

martes, 27 de diciembre de 2011

El zeide samuel


 

 El ¹zeide Samuel es la imagen del abuelo por antonomasia. Describirlo es exactamente lo que nos imaginamos como el viejito bueno rodeado de nietos y cariño.
Tuve la suerte de disfrutarlo durante mis primeros 15 años de vida y me gustaría que mis nietos me recordasen aunque sea un poquito, como yo lo recuerdo a el.
Bajito, pelado, una mirada risueña, vestido mas como un ²nono italiano que un zeide judío- siempre vestía cuando estaba de entre casa el pantalón apretado por el cinturón pues le faltaba inevitablemente el último botón-
De risa contagiosa, cuando contaba un cuento casi no se lo entendía pues reía mas que hablaba- Se frotaba la cara con las manos y las bajaba acercándolas al que le escuchaba, como queriendo compartir su alegría-
Lo recuerdo levantándose temprano en la casa del pueblo cuando toda la familia estaba de vacaciones, lustrando los zapatos de todos ¡más de quince pares!
No se enojaba por nada del mundo y nos tenía una paciencia sin límites.
Con Gustavo mi primo, compramos pequeñas sandías por un peso cada una y se las vendimos a sus clientes de casa en casa a cinco, ¡Flor de venta! El zeide le devolvió la plata a todos para no pasar vergüenza (nos habían comprado pensando en las penurias que pasaba Don Samuel y su familia) .Nunca nos dijo nada para que disfrutáramos del gran negocio.
Era un gran tipo, hasta para morir fue muy campechano. En su último día de vida subió al sulky con que viajaba a las quintas para vender géneros a crédito y sintió un fuerte dolor en el costado.
No se le paso, cada vez mas fuerte, se bajo y se fue a recostar pidiéndole a mi abuela que llame al médico del pueblo.
El ³ tano Vicente, su vecino y amigo, percibió que algo no andaba bien y vino a interesarse.
Entró al dormitorio de los abuelos, se acercó a la vieja cama de bronce y con la mirada le pregunto a mi zeide que pasaba.
Mi abuelo le dijo:
-         ¡Esta vez me voy para la quinta del ñato!        
-                                                                                                                              Fueron sus últimas palabras...
Daniel Kritz


¹ Zeide: Abuelito en Yiddish (Lengua de los judíos de Europa)

² Nono: Abuelito en italiano coloquial.

³ Tano: Italiano en Lunfardo (Jerga rioplatense en sudamerica)

jueves, 22 de diciembre de 2011

Sopa con ritmo





A la mañana me levanté temprano con la intención de preparar algo de comer para que mi esposa y yo llevásemos al trabajo.
Abrí la heladera para sacar los ingredientes cuando vi una fuente de comida. Me extrañó pues no la había visto a mi mujer cocinando. Puse agua para el café, dos rodajas de pan en la tostadora, la desperté y cuando se levantó le pregunte:
-¿Cuando tuviste tiempo?
-¿Tiempo de que?- Me respondió.
-¡Pues de cocinar!
Me miró con cara de no entender, entonces abrí la heladera y le mostré la comida.
-¡Me estas bromeando!- dijo y fue a lavarse.
Me quede con la puerta de la heladera abierta rascándome la cabeza y mirándola como si fuera el oráculo de Delfos.
Cerré la puerta y me dije: -¡Es un ataque de amnesia feroz o sonambulismo repentino!
A la noche de vuelta del trabajo, le pregunte a mi señora si la comida había estado rica, así quizás pisaba el palito y me confesaba la verdad.
-¡Riquísima!- me dijo. No dije nada, cociné algo, cenamos y fuimos a dormir.
A eso de las tres de la mañana me despertaron luz y ruidos que venían de la cocina. Miré a mi costado y mi cónyuge roncaba a pierna suelta.
Me levanté para investigar, y cuando llegue no pude dar crédito a lo que veía.
Una olla sobre el fuego con agua hirviendo, un cuchillo cortaba zanahorias en rodajas, y estas se levantaban e iban en fila india para saltar dentro de la cazuela.
Toda esa parafernalia la hacían con un estupendo ritmo tropical de una película de los 50's…pero no conseguía reconocer de cual se trataba.
Al lado de la tabla esperaban su turno bailando un par de papas, una batata y un puerro.
En la pileta dos choclos hacían Streep Tease al compás de la música.
El cucharón revolvía solo la sopa y cada tanto salía y daba alguna orden como un gran chef.
En un momento dado el salero salto de la repisa, hizo una reverencia, se acerco a la olla y comenzó a salar la comida.
El " chef" tomó una cuchara y probó el caldo.
-¡Suficiente!- le dijo al salero.- ¡Esta rica así!
Mientras tanto a mi no me daban ni la hora. ¡Un perfecto cero a la izquierda!
En un momento dado mi mujer se despertó un poco y me gritó:
-¡Baja el volumen de la televisión!
 El cucharón levanto la vista, pidió silencio y le dijo a la luz que se apague. Cuando estuvo oscuro el cucharón fue en puntas de pie hasta la puerta del dormitorio para ver si mi mujer se había dormido nuevamente.
Cuando Claudia se durmió el cucharón volvió, le dijo a la luz que se encendiese nuevamente y al cuchillo que siga cortando. Ahí la fila continuó su danza hacia la olla.
Las verduras bailando, cantando y zambulléndose y el cuchillo cortando con ritmo de maracas:
¡Ta, ta, ta...tá...taaá! …x@$&X    
¡Ta, ta, ta...tá...taaá! …x@$&X    
¡Ta, ta, ta...tá...taaá! …x@$&X    
Después de cada taaá, decían algo: (x@$&X) que no entendí bien porque cantaban en tono muy bajo.
Me acerqué para escuchar mejor. El canto movedizo seguía
-¡Ta, ta, ta...tá...taaá!
Ahí, el cucharón me guiñó un ojo y cantó en vos bien alta:
- ¡Mambo!

martes, 8 de noviembre de 2011

LAS WAIATA

Daniel Kritz, Beer Sheva,2/11/2011

"Las waiata (cantos maoríes) versan siempre sobre uno de estos temas: los lamentos fúnebres o los lances amorosos.Son muy monocordes, y el cantante varía de una nota a otra a intervalos a veces menores de un semitono. El ritmo se lleva a base de golpes en el pecho y los muslos, o bien con un palo sobre un trozo de madera."Nadaba junto a sus amigas cerca de la costa. El mar le tejía un brocado de espuma a su paso. Despacio, disfrutando cada metro de mar. El agua estaba fresca y había poco oleaje.Prestaba atención a los ruidos transmitidos por el agua y hasta donde alcanzaba su vista. No había peligro, reinaban la calma y la tranquilidad.Hasta que se aproximó sigilosamente la silueta de un barco.Lo observó y una pizca de intranquilidad le pellizcó el instinto.El navío se acercó, apagó los motores diesel y comenzó a usar los eléctricos, menos ruidosos. Este detalle la alertó, se trataba de un buque ballenero factoría con dos lanchas de caza.Inmediatamente aviso al grupo para que huyera mar adentro.Uso la estrategia de dividir el grupo en tres y que cada uno fuese en una dirección distinta. No ayudo mucho, sus lanchas balleneras veloces como el viento alcanzaron a dos de ellos y comenzó la masacre.Cuando una lancha de los asesinos terminó su carnicería, se encaminó hacia al tercer grupo y comenzó su cruel cacería.La ballena líder no quiso darse por vencida y decidió combatir para salvar a las otras. Se sumergió algunas decenas de metros y cuando tuvo a la lancha arriba de su cabeza, nadó hacia ella con toda su fuerza y el impacto la partió en dos.Viendo a sus compañeras a salvo, se quedó más tranquila. Escaparon en diferentes direcciones esperando que la noche la proteja con su escudo de penumbras.Con la premura de la huída no había percibido que la hélice le había abierto una herida en el vientre por donde se le escapaba la vida en borbotones rojos.La lancha sobreviviente había quedado lejos, escondida detrás del horizonte rescatando los náufragos.Intentó descansar, pero sentía que desfallecía, que Neptuno la abandonaba.Se dirigió hacia la costa, a la bahía de la aldea maorí.En su mitología, la ballena está considerada un espíritu guardián que cuida a la gente desde el mar.Quizás le ayudasen.Con las últimas bocanadas de aire llego a la playa.Con la bajamar quedo varada apenas respirando. Unos chicos de la aldea que bajaron a jugar a la playa la vieron y llamaron a sus mayores.Toda la aldea bajó y intentó devolverla al mar, pero cuando vieron la herida por la cual se desangraba dejaron de moverla y llamaron al chaman de la aldea que intento pararle la hemorragia.Lanzó un chorro de agua como queriendo agradecerles el esfuerzo.El chamán no consiguió detener el flujo de sangre. El debilitado corazón de la ballena todavía era potente. Y en cada latido moría un poco.Lanzó un chorro de agua avisando para que se aparten y usando la cola se apoyó sobre el vientre para tapar la herida. Los intentos del chaman aunque bien intencionados le provocaban mucho dolor.Los maoríes entendieron el mensaje.Con la pleamar la ballena comenzó a flotar y giró sobre si misma pudiendo así ver nadando a lo lejos su grupo fuera de peligro.Comenzó a volver hacia las aguas profundas dejando un rastro rosado de mar y sangre.Los maoríes entonaron una Waiata para encomendar el alma de la ballena a los dioses.Los balleneros desaparecieron, quizás temerosos de la " Moby Dick" que casi acaba con los cazadores de la lancha.Su sacrificio valió la pena, pensó y lanzó un último chorro de agua.Su pulso era cada vez más débil.Los maoríes le acompañaron con sus canoas para apartar los tiburones que se acercaban atraídos por la sangre.Intentó agradecerles pero no pudo, apenas cerró los ojos.Los remeros levantaron los remos y entonaron la última Waiata.Su sonido monocorde y el balanceo suave de las olas la adormecían.No quiso luchar más, solo descansar…morir en paz…

miércoles, 24 de marzo de 2010

La sopa de piedras





Esta historia me la contó mi "zeide" Samuel, la palabra zeide significa abuelo en idish, el idioma vernáculo de los judíos ashkenasis que son los que vienen de Europa . Algo así como "nono" del italiano.
Mi zeide Samuel era el prototipo del abuelo, siempre sonriente, con tiempo para los nietos y alguna historia que salía de su formidable memoria.
Este es uno de los cuentos que van pasando de generación en generación por la tradición oral.
Y aquí va el cuento tal cual me lo contó mi abuelo.
Resulta que un viajero llega hambriento a un pueblito, la gente de este era muy pobre pero muy, muy pobre y por eso trataba de ahorrar lo poco que tenían para la familia. Cuando este señor se acercó a varias casas a pedir algo para comida la gente se disculpaba diciendo que no quedaba nada.
Así que ante tal situación nuestro buen señor se dirigió a la próxima puerta para intentar una vez mas y ante la negativa dijo que comería aunque sea un plato de " Sopa de piedras".
Grande fue el asombro de la ama de casa que lo recibió que alegó no conocer semejante receta. El hambriento visitante se ofreció a enseñarle y que lo único que necesitaba eran diez lindas piedras, lavadas y limpitas.
La dueña de casa se apresuró a mandar a uno de los chicos a buscar piedras a la calle mientras invitaba a entrar al viajero.
El hombre se sentó y al rato vino la mujer con las piedras limpitas y le dijo: ¿ahora que ?
El improvisado chef dijo póngalas a hervir en dos litros de agua con un poco de sal y una pisca de pimienta.
Cuando el agua comenzó a hervir le dijo: ¿No tendría unas cebollitas y un par de dientes de ajo?
La señora corrió a la despensa y trajo lo pedido- Nuestro amigo pelo las cebollas , las cortó en cuartos , machacó el ajo y lo agregó a la olla.
Al cabo de unos minutos dijo que la sopa quedaría mucho mejor con alguna papa, un poco de batata y algo de nabo e inclusive un chorrito de aceite; otra vez la patrona fue a la despensa y trajo los ingredientes al visitante. Ya a esta altura salia de la olla un apetitoso olorcito.
Entonces volvio a pedir :¿ no habrá en el jardín unas ramitas de perejil o algo de apio? La señora le trajo tanto uno como el otro, lo cual lo pico y lo agrego a la olla.
Ahí dijo: ¿ quizás le quedó algún pedazo de carne? Le agregaría una deliciosa textura a la sopa, …y si ve por ahí un tomatito..
Agregó los nuevos ingredientes , esperó que se cocine todo y dijo :
Bueno ya esta, ¿me puede servir un plato con todo?
La señora le sirvió tres grandes piedras con caldo y demás ingredientes impaciente para ver como se comía los cascotes.
El comensal dijo ahora que seria muy agradable comer esta sopa acompañada con un pedazo de pan, pedido que le fue satisfecho.
Este señor tomó todo el caldo, mojó el pan y se lo comió junto con todos los otros ingredientes , chupo las piedras y las puso al costado.
Ahí la dueña de casa le pregunto: ¡ Pero como!, ¿no come las piedras?
A lo que el buen pícaro le contesto:
¡A no!!! las piedras son para dar el gusto a la sopa !!
¿puedo repetir otro plato?
Buscando imagenes encontre muchas versiones de este cuento pero a mi me gusta la de mi zeide Samuel......

sábado, 20 de marzo de 2010

Un tipo de mala suerte



Hace ya unos meses que comencé a trabajar en la Universidad Ben Gurion de Beer Sheva.
No como profesor, pues a pesar de haber estudiado en dos universidades, no termine ninguna carrera, sino como uno mas de los jubilados que la Universidad acepta para trabajos de media jornada cinco días a la semana.
Después de que me jubilaron con pensión anticipada, de haber estado mucho tiempo en casa sin trabajar y de haber trabajado en un trabajo muy "trabajoso", en un taller de chapa y pintura famoso de la ciudad, como chofer y mandadero (che pibe de sesenta años) donde las seis horas prometidas se transformaron en mas de ocho y además con intervalo y durante seis días a la semana, realmente el empleo me cayó como "anillo al dedo".
Mi mujer trabaja en el Hospital Soroka de la misma ciudad, que queda justo enfrente de la Universidad-
Por eso vamos juntos al trabajo en el coche a eso de las ocho de la mañana; como yo trabajo solamente seis horas y comienzo a las nueve, leo el diario hasta un cuarto de hora antes , salgo, camino unos diez minutos y estoy en el trabajo.
A la tarde, también termino uno hora mas temprano, a las tres, así que a veces me quedo esperándola y a veces me voy a casa por un atajo que descubrí, lo cual me lleva entre veinte y veinticinco minutos.
Nosotros vivimos en el barrio Ramot, que queda del otro lado de las vías del ferrocarril.
Yo sabia de la existencia de un puente para peatones que facilita el acceso a los colegios secundario y primario en Ramot a los alumnos que viven de este lado de la vía ( del lado de la Universidad).
Como salgo temprano paseo un poco por el campus de la Universidad, así descubrí un portón de salida a unos ciento cincuenta metros de mi oficina y a unos doscientos del puente, por lo cual es solo cruzar y caminar unos 15 minutos para estar en casa.
Después de tan largo preámbulo puedo llegar al quid de la historia:
Hace unos días decidí ir a casa, decidido a hacer el trayecto un poco aburrido pues lo hago en un horario intermedio por lo cual camino prácticamente solo, pero cuando comencé a subir los escalones del puente el cual es bastante alto, diría unos quince a veinte metros sobre las vías, vi justo en el medio a un hombre trepado sobre la baranda y mirando para abajo.
En ese instante me dije que que posiblemente en ese día estaría un poco menos aburrido.
Lo primero que pensé es que este buen señor se quería suicidar, y no estaba errado pues ante mi natural pregunta de que hacia parado en un lugar tan peligroso me respondió:
-¡Estoy cansado de la vida !!, todo me sale mal, me despidieron del trabajo, con lo poco que me dieron abrí un pequeño negocio, al poco tiempo entraron ladrones estando yo presente y me hirieron .
Así que no solo me robaron lo poco que tenia sino que estuve meses malherido en el hospital, motivo que llevo el negocio a la quiebra por falta de quien lo atendiese.
Además dadas las discusiones frecuentes en casa, acabé separándome de mi mujer o lo que mejor es dicho, es ella la que me abandono.
Mis hijas se pusieron de parte de la madre y no me quieren ver como tampoco me dejan ver a mis nietitos.
Hasta el perro se llevo mi ex-esposa. A la noche llego a casa y me siento tremendamente solo
Tan solo estaba que yo, que odio los gatos deje entrar a casa a uno vagabundo que comía en el tacho de la basura, al menos para sentir la presencia de alguien en la casa. Pero al rato el felino, al escuchar los maullidos de los otros miembros de la pandilla se fue afuera a hacercoro con ellos.
Hace unas semanas conocí a una chica y comenzamos una relación, vino a vivir conmigo, ahí creí que la vida podía se mejor y que estaba mejorando.
Pasado unos días ella se gano mi confianza y le di la llave de casa....Cuando volví a casa la noche siguiente después de largas horas de búsqueda de trabajo encontré la puerta abierta de par en par y la casa vacía. La que me pareció una buena chica se llevo todo lo poco que me quedaba..¡.hasta las perchas de los armarios se llevo!. Anoche dormí en el suelo sobre unos cartones que traje de la basura.
A la mañana al salir a la calle encontré una carta con una orden de desalojo .
La única suerte es que me fui sin valijas ni bolsos ni muebles porque esta desgraciada me dejo solo con lo puesto.
Así que le digo amigo, soy un tipo sin suerte, y lo único que me queda es esperar que pase el tren y tirarme del puente en el momento preciso para que el tren me pase por encima para darme el tiro de gracia para rematarme y no quedar vivo agonizando o lo que es peor , internado en el hospital o lo peor lisiado para el resto de mis días.El pobre hombre me termino de contar toda su tristísima historia mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas.
Ahí, ante la mirada de espanto del pobre hombre me largue a reír con carcajadas convulsivas tan fuertes que me dolía el estomago.
Fue un ataque de risa incontenible a pesar de la pena que me daba.
Cuando se me pasó un poco le explique el motivo de mis risas.
- ¡Realmente, usted es un tipo de muy mala suerte….pero muy mala suerte!!!....a la mañana leí en el diario un aviso de la compañía de ferrocarriles que dice así:
-A partir de hoy se suspenden por una semana todo el trafico de trenes en la ciudad de Beer Sheva por motivo de trabajos de conservación y ensanchamiento de las vías.
La empresa solicita la comprensión de los usuarios.
Así que amigo, puede sentarse a esperar que tiene para rato.... ..
Lo que sigue fue el fin de historia obvio, quizás fue buena la suerte porque no se suicido, el resto se los dejo a su imaginación...