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domingo, 31 de mayo de 2015

Un momento mágico...


Estábamos paseando en Paris en un maratona de metró y caminatas.
Nuestro hotel estaba en la Rue du Depart en frente de la estación Montaparnasse Benvenue. Para no aburrirme llevé para leer o mejor dicho releer, "Paris era una fiesta" de Hemingway. Todos los días llegábamos agotados al hotel, el Waldorf Montparnasse. Ese día Claudia se acostó temprano y cayó en un sueño profundo. Yo también intenté hacerlo, pero Morfeo no llegaba así que comenzé a leer el libro. No solo que no me dormí sino que comencé a pasear en sus páginas por el Paris de "Papa", el sobrenombre del viejo. Después de leer tanto sobre sus comidas, ron, borboun y vinos decidí bajar a pasear un poco y tomarme un cognac.
Salí sin rumbo pero instintivamente doblé a la derecha, caminé media cuadra hasta la esquina y doble otra vez a la derecha por el bulevard Montparnasse. Las calles bullían de vida, y eran  un cuadro colorido de Toulusse Lautrec, o por lo menos lo  era para mi imaginación efervecida por el libro. Me subí el cuello del abrigo y caminé otras diez cuadras. De lado del frente del boulevard vi las luces del café  La Closerie des Lilas, donde Hemingway solía sentarse en la terraza a escribir al lado del calorcito de las estufas de carbón.
Entré, las estufas no eran de carbón sino eléctricas, pero igual daban una agradable calidez.
Había ya poca gente, una pareja ensimismada en sus arrumacos de amor, un señor leyendo el periódico Le monde y dos señoras tomando un tardío te de la tarde. Se acercó el garcón y le pedí un cognac. Después de unos instantes vi que se acercó a mi mesa un señor mayor, con un traje arrugado,  de barba y cabellos blancos.
En un español con acento americano me pidió permiso para sentarse a mi lado.
Acepte casi sin mirarle pensando que si habían muchas mesas vacías ¿porque no ocupaba una?. Apoyé los brazos en la mesa y por curiosidad lo observé. Mi asombro me dió un golpe de adrenalina. Antes de hablar tomé un poco del cognac.
- Yo hubiese tomado un bourbon- me dijo
- ¿"Papa..."como es posible?- Le contesté mirando a los  demás comensales que no prestaban atención a lo que ocurría.
-¡ Paris es una fiesta las 24 horas del día! ¿No es cierto?- me dijo con su típica sonrisa,  como si supiera que estaba leyendo
Miré a mi alrededor y me pareció que las estufas eran ahora de carbón, que la pareja de los arrumacos y que las dos señoras del te tardio vestían  ropas de los años treinta.  Y que ese señor que leía Le monde, tenia un traje con cuello pajarita, bastón y que en su mesa había un sombrero rancho de paja.
" Papa" me sonreía y yo estuve tentado de salir para ver los coches y la gente que circulaban en el exterior.
Como si supiera lo que estaba pensando me dijo:
- ¡No pierdas la magia de este momento! No siempre uno puede viajar en el tiempo o ver escenas del pasado.
Apure el cognac de un trago y llame al mozo para pedirle un armagnac que es mas fuerte.
- Une seconde, monsieur. dans un instant (En seguida señor- en un momentito) me contestó y entro prestamente en dirección  al barman.
- Tiene razón, " Papa" , verlo a Vd de cuerpo presente es un privilegio que nunca pensé tener.
"Papa" se acomodó en su silla como si realmente estuviese sentado, miró a su alrededor y me contestó:
-Poder volver a disfrutar de una noche parisina  también es una momento mágico que solo sucede cuando alguien como tu me llama leyendome con fervor y cariño...
Ahí, antes de que la magia desaparezca me atreví a pedirle algo:
-"Papa", le tengo que preguntar algo que siempre quise saber... ¿cual es su método de escritura, de donde le salen ideas tan simples y a la vez hermosamente descriptivas? Como esta por ejemplo- Ahí saqué el libro del bolsillo y simplemente comencé a leer saboreando las palabras,  una frase que me había encandilado una hora antes en la cama del hotel.
-"Una chica entró en el café y se sentó sola a una mesa junto a la ventana. Era muy linda, de cara fresca como una moneda recién acuñada si vamos a suponer que se acuñan monedas en carne suave de cutis fresco de lluvia,"- Ahí " Papa" me interrumpió y entrecerrando los ojos continuó la  frase:
-" Y el pelo era negro como ala de cuervo y le daba en la mejilla un limpio corte en diagonal. ".  Hizo un espacio de de silencio y comentó   ¡Tu no te puedes imaginar la belleza diáfana de esa muchacha, seguro que cualquiera que viese a alguien así, se volvería poeta en un instante.
El mozo trajo mi armagnac, se acercó por detrás de "Papa", cuando se agachó para poner la copa en la mesita, parte del mozo y su bandeja atravesaron el cuerpo de Hemingway.
Este no se inmutó, pero me dijo:
- Parece que la magia se está acabando y debo volver...
-¡No, no se vaya "Papa", ¿Quizás le pido un bourbon...?
- Me encantaría, pero últimamente solo bebo mis recuerdos...
-Un ultimo concejo para un escritor incipiente...¡por favor!
- Se que lo eres, por eso vine...anota , esto es algo que yo siempre le digo a los primerizos..:
"Un escritor, si sirve para algo, no describe. Inventa o construye a partir del conocimiento personal o impersonal." ....después de otro silencio su figura comenzó a desvanecerse y lo que restó de su presencia me saludó....
-Adiós, amigo..!
Su imagen se fué  diluyendo oníricamente.  Yo me quedé como en un trance fantasmagórico  pero mi felicidad era real y palpable.
El mozo me llamó a la realidad
- Terminez votre armagnac, monsieur. C' le temps d'aller au lit.! (¡Termine su argmanac,  señor. es hora de ir a la cama!)  Avez-vous parlé à un fantôme.?( ¿Hablaba usted con un fantasma?)
Le obedecí, apure mi trago y pagué la cuenta.
Me levanté despacio y trate de beberme toda la escena para no olvidarla jamás.
La chica de los arrumacos se separó un poco del novio para beber, levanto su copa en mi dirección y me dijo sonriendo:

- Bonsoir, monsieur!

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